En una decisión que causa polémica, sorpresa e indignación en sectores políticos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, canceló la protección del Servicio Secreto para la exvicepresidenta y rival demócrata de 2024, Kamala Harris.

¿Cuándo termina la protección para Kamala Harris?

Según confirmó un alto funcionario de la Casa Blanca, la cancelación entrará en vigor el 1 de septiembre de 2025; esto significa que Harris quedará sin la escolta federal justo antes de iniciar su gira nacional de 15 ciudades en septiembre, donde presentará su libro “107 Days”.

Protección del Servicio Secreto para Kamala Harris

Por regla general, los exvicepresidentes de Estados Unidos reciben seis meses de protección tras dejar el cargo. Sin embargo, en este caso, el entonces presidente Joe Biden había ordenado extender la seguridad de Harris hasta enero de 2026, argumentando su alto perfil político tras competir contra Donald Trump en las pasadas elecciones.

¿Qué dijo Kamala Harris al respecto?

La exvicepresidenta no se ha pronunciado directamente, pero su asesora principal, Kirsten Allen, expresó: “La vicepresidenta está agradecida con el Servicio Secreto por su profesionalismo, dedicación y compromiso inquebrantable con la seguridad”.

Kamala Harris sin protección: ¿por qué es polémica esta medida?

}La decisión se percibe como un movimiento político arriesgado: Harris recorrerá el país sin la custodia federal a la que estaba acostumbrada, en un contexto de creciente polarización en Estados Unidos. Expertos en seguridad advierten que figuras públicas de alto perfil como ella suelen ser blanco de amenazas.

El retiro de la protección llega justo cuando Kamala Harris busca recuperar protagonismo con la publicación de su libro, donde narra sus 107 días como candidata presidencial tras la salida de Biden de la contienda electoral. La medida de Trump podría dificultar sus apariciones públicas, aumentar gastos en seguridad privada y abrir un debate nacional sobre la politización de la protección federal.

Esta decisión no solo marca un quiebre en el protocolo de seguridad de exfuncionarios, sino que abre la pregunta: ¿se debe politizar la protección del Servicio Secreto o debería garantizarse más allá de los cambios de poder?