Una serie de operativos coordinados por fuerzas federales y estatales en Sinaloa durante las últimas 48 horas ha dejado al descubierto un arsenal que trasciende la delincuencia común, que vuelve a poner en escena el panorama de un estado que enfrenta un conflicto con características de guerra.

La evidencia es contundente: enfrentamientos directos con el Ejército, el hallazgo de explosivos improvisados, municiones calibre .50 capaces de perforar blindajes, y una masiva infraestructura para la producción de drogas sintéticas. ¿Lo peor de todo? Que esto ya es una constante desde hace meses.

El despliegue del Grupo Interinstitucional de Sinaloa, que agrupa al Ejército, Marina, Guardia Nacional y todas las corporaciones estatales de seguridad y fiscalías, no es una simple labor de patrullaje; es una ofensiva total contra células del crimen organizado que operan con tácticas y armamento de nivel militar.

Emboscada en Rosario: Ataque directo a las Fuerzas Armadas

La evidencia más clara del nivel del conflicto ocurrió el 28 de agosto en el poblado de Matatán, en el municipio de Rosario. Durante un recorrido de reconocimiento, personal del Ejército fue atacado a balazos por un grupo armado.

El Grupo Interinstitucional repelió la agresión, logrando la detención de dos de los atacantes, quienes resultaron heridos. En el lugar se aseguraron 5 armas largas y 45 cargadores, un arsenal que denota una capacidad de fuego sostenido para un combate prolongado.

Campos minados: El hallazgo de explosivos en Elota y Escuinapa

El mismo 28 de agosto, en operaciones separadas pero simultáneas, las autoridades localizaron campamentos del crimen organizado que albergaban armamento de guerra y trampas explosivas, una táctica de guerrilla.

  • En Elota: En las inmediaciones de Paredón Colorado, se desmanteló un campamento con 3 armas largas, municiones calibre .50 y un artefacto explosivo improvisado (IED), que fue neutralizado por personal especializado.
  • En Escuinapa: Cerca del poblado Loma Grande, se localizaron dos campamentos improvisados donde se encontraron dos artefactos explosivos improvisados adicionales, junto con 14 cargadores y más de 400 cartuchos.

El uso recurrente de IEDs y de munición anti-blindaje confirma que las células criminales en Sinaloa no solo están armadas, sino que emplean tácticas de guerra irregular.

La maquinaria del narco: Desmantelan almacenes químicos

La base financiera que sostiene esta guerra quedó expuesta el 29 de agosto. En Culiacán, Cosalá y Elota, como parte de la “Operación Búsqueda, Localización y Destrucción de Laboratorios Clandestinos”, se localizaron cinco áreas de concentración de sustancias químicas. En el lugar se aseguraron y destruyeron miles de litros de precursores como alcohol bencílico (1,600 litros), acetona (500 litros) y tolueno (100 litros), entre otros, destinados a la producción de drogas sintéticas a escala industrial.

Estas acciones, realizadas en apenas 48 horas, confirman que la situación en Sinaloa ha escalado más allá de la seguridad pública convencional, requiriendo una respuesta militar contundente para enfrentar a un enemigo que actúa y se arma para la guerra.