Pirámide de El Tajín trató de evitar cambio climático prehispánico

Teoría sugiere que la Pirámide de los Nichos se erigió para contener un “cambio climático prehispánico” que habría provocado el colapso de El Tajín

Pirámide de El Tajín trató de evitar cambio climático prehispánico
Pirámide de El Tajín trató de evitar cambio climático prehispánico|INAH

Una nueva teoría sugiere que la Pirámide de los Nichos, la más famosa de El Tajín, fue erigida para tratar de detener el colapso de la ciudad, debido a una especie de “cambio climático prehispánico”, que incluyó inundaciones y un aumento del calor.

Dicho cambio climático habría sido provocado por el Periodo Cálido Medieval, que inició aproximadamente en el año 900 de nuestra era.

Fue una etapa de aumento del calor, que causó estragos en Europa continental, aunque permitió el auge de la agricultura en el norte, como la producción de uvas en Gran Bretaña, y la expansión de los vikingos.

En Mesoamérica, habría provocado sequías e inundaciones, las cuales derivaron en el abandono de grandes ciudades, entre ellas El Tajín, ubicada en Papantla, Veracruz.

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han analizado la información del clima antiguo, de datos arqueológicos recabados “in situ”, y de tecnología de detección y medición de objetos a través de puntos láser, para tratar de encontrar las causas del abandono de El Tajín.

El Periodo Cálido Medieval duró aproximadamente del siglo X al XIV, y según los científicos, estaría asociado con un máximo de actividad solar.

Y es precisamente al Sol, como deidad, al que recurrieron los habitantes de la Ciudad del Truen, para tratar de revertir ese cambio climático.

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Con la Pirámide de los Nichos de El Tajín se trató de evitar un “cambio climático prehispánico”|INAH

Según la arqueóloga Patricia Castillo Peña, directora académica de la Zona Arqueológica de El Tajín e investigadora del Centro INAH Veracruz, esta importante ciudad se vio imposibilitada para funcionar y orilló a sus habitantes a renunciar a los pedimentos hacia sus dioses, los cuales se hacían desde el Juego de Pelota Sur y la Pirámide de los Nichos.

Se trata de las construcciones más monumentales y más recientes de El Tajín: fueron levantadas entre los años 800 y 1100, etapa coincidente con el Periodo Cálido Medieval.

“Si tomamos en cuenta que eran medios de contacto con lo divino, con el Sol, el agua y el viento, debieron erigirlas buscando el equilibrio de un ambiente natural que estaba trastocado”, plantea Castillo Peña.

El Dios Sol sobre la Pirámide de los Nichos

En cuatro etapas del año, cerca de los equinoccios y los solsticios, ocurre un elaborado fenómeno solar en la Pirámide de los Nichos, que dura unos siete minutos: el Sol naciente va iluminando, de arriba a abajo y de manera paulatina, cada uno de los siete niveles “hasta tocar la tierra y hacer contacto con los hombres”.

Según las investigaciones, durante estos “cuartos de año”, unas 300 personas, 150 en la plaza este y otras 150 en la oeste, rodeaban la Pirámide.

Unos esperaban ser testigos de la iluminación del lado este, y los otros, del efecto “de coronación” del la parte oriental, cuando el dios Sol parecía posarse en la cima del edificio.

“Es interesante pensar que el efecto de iluminación no siempre sucedía, ya que si el clima era adverso, el Sol permanecería oculto, trasmitiendo quizá una idea desfavorable a las personas que venían a solicitar el favor de los dioses”, explica la arqueóloga.

Por su parte, el Juego de Pelota Sur, el más importante de los 24 que se han identificado en El Tajín, también formaba parte de la oración y pedimento hacia las deidades, para que pusieran fin al calor extremo:

Los especialistas destacan su orientación hacia el este, “integrando en su arquitectura y su visual al Cerro de los Mantenimientos, la montaña más sagrada para los antiguos habitantes de El Tajín”.

Este edificio contiene además seis inscripciones, dos al centro y cuatro en sus extremos, en las que se muestran escenas de un ritual, que van desde la solicitud del juego a los dioses, hasta la decapitación de un jugador.

“En la época prehispánica se realizaba un juego de pelota ritual, en el cual los participantes solicitaban un favor determinado: por ejemplo, que las inundaciones se detuvieran, y a cambio debían ofrecer algo sagrado a los dioses, y no hay nada más sagrado para el hombre que su propia vida”, concluye Patricia Castillo.

Información sobre la zona arqueológica de El Tajín aquí

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