La cotidianidad en la nación caribeña se ha transformado en un escenario de asfixia económica y car encia absoluta de recursos energéticos . La realidad actual de los ciudadanos cubanos está marcada por una profunda precariedad, derivada del endurecimiento de las medidas de presión ejercidas por la administración estadounidense contra el régimen vigente y aquellos países que deciden mantener vínculos de apoyo con el mismo.

Esta situación ha derivado en una crisis de suministros que mantiene a la población en un estado de vulnerabilidad extrema, con una escasez de hidrocarburos que ha paralizado de manera drástica el movimiento en las calles.

La crisis económica en Cuba provoca una severa escasez de recursos básicos

El déficit de petróleo y otros combustibles es tan evidente que el sistema de movilidad urbana prácticamente ha desaparecido. Los habitantes expresan un profundo malestar e incomodidad ante la ausencia total de medios para trasladarse. Cuba se ha erigido como el territorio de las filas interminables y la incertidumbre constante.

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Tras casi siete décadas de aguardar por los beneficios prometidos bajo el modelo socialista, la sociedad se encuentra atrapada en esperas perpetuas: ya sea aguardando un transporte que nunca aparece o intentando avanzar en gestiones burocráticas dentro de las instituciones bancarias.

La educación superior cubana enfrenta un colapso por falta de clases presenciales

Este colapso logístico ha alcanzado ahora al sector educativo superior. Los estudiantes de la Universidad de La Habana se enfrentan a un nuevo estancamiento en su formación académica, ya que las lecciones presenciales han sido suspendidas por un tiempo que nadie se atreve a definir.

La alternativa planteada por las autoridades consiste en intentar impartir los conocimientos mediante dispositivos móviles y plataformas digitales. Sin embargo, este proyecto de enseñanza a distancia choca frontalmente con la inestabilidad de la infraestructura tecnológica del país.

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Las conexiones a internet sufren interrupciones frecuentes, fallos que a menudo coinciden con momentos de agitación social donde el oficialismo restringe el acceso a la red para desarticular cualquier intento de organización entre los ciudadanos descontentos.

Los ciudadanos claman por un cambio radical ante la represión y las carencias

Incluso si la conectividad fuese constante, el aprendizaje se ve imposibilitado por la falta de suministro eléctrico. Los cortes de luz han dejado de ser episodios breves para convertirse en apagones prolongados que pueden extenderse hasta por doce horas seguidas, sumiendo a los hogares en la penumbra total durante gran parte del día y la noche.

Esta crisis energética impide el desarrollo normal de cualquier actividad básica y agrava el sentimiento de represión que se vive desde el interior de la isla.

Ante este panorama de deterioro estructural y social, el clamor por una transformación de fondo se vuelve más urgente entre quienes padecen el día a día. Los ciudadanos señalan la necesidad de aplicar inteligencia para ejecutar un giro radical e inmediato en la conducción del país.

Mientras tanto, se hace hincapié en el contraste entre quienes sufren estas carencias desde el corazón de la dictadura y aquellos defensores del sistema que, desde la comodidad de sociedades capitalistas, respaldan el modelo revolucionario sin experimentar las privaciones que hoy definen la vida en Cuba.