La rabia es una enfermedad que representa una seria amenaza para la salud pública a nivel mundial. Según la Organización Panamericana de la Salud, una agencia de la ONU, este padecimiento viral ha afectado a más de 150 naciones, presentándose en todos los continentes.

Aunque a menudo se asocia con los perros, estos no son los únicos propagadores. El virus se puede transmitir a través del contacto con la saliva de un animal infectado, lo que puede ocurrir mediante mordeduras, lameduras o arañazos.

Animales que son propagadores de la rabia

En canes y gatos, el virus se encuentra en la saliva incluso antes de que muestren signos de la enfermedad, y estos animales suelen sucumbir a ella entre cinco y siete días después. Además de las mascotas domésticas, otras especies que pueden ser portadoras y transmitir el virus son los cánidos silvestres como lobos, coyotes, zorros y chacales, así como los murciélagos, tanto frugívoros como insectívoros.

La enfermedad impacta a mamíferos, en especial a los de sangre caliente, y a los seres humanos, provocando una encefalitis severa y una variedad de síntomas neurológicos, como alucinaciones, espasmos musculares y parálisis. La dolencia tiene una tasa de mortalidad casi del cien por ciento y, a nivel global, cobra la vida de unas sesenta mil personas anualmente, con la mayor concentración de decesos en las regiones de Asia y África.

La rabia: una grave amenaza global para la salud pública y sus devastadores efectos

El virus pertenece a la familia de los Rhabdoviridae y tiene un periodo de incubación variable antes de que aparezcan los primeros signos clínicos. En los seres humanos, la infección no siempre requiere una mordedura; una herida abierta, rasguño o quemadura en la piel puede ser suficiente para que la saliva infectada cause el contagio. Una vez que el virus penetra el cuerpo, su objetivo es el sistema nervioso central.

El tiempo que tarda en manifestarse depende de factores como la cantidad de virus inoculada y el punto de entrada. Si el contacto fue en áreas cercanas al cerebro, como la cabeza o el cuello, la progresión es mucho más rápida.

Entendiendo la rabia: síntomas, transmisión y la clave de la inmunización

Los síntomas en las personas evolucionan progresivamente. Los signos iniciales son malestares generales, dolor de cabeza y náuseas. A medida que la dolencia avanza, la temperatura corporal aumenta, y se presentan espasmos dolorosos en la laringe, dificultades para tragar y respirar.

El paciente puede experimentar taquicardia, temblores y periodos de ansiedad extrema, y es común la hidrofobia o el temor al agua, junto con episodios de delirio y alucinaciones. Este estado de agitación extrema dura varios días y es seguido por una etapa de parálisis, que de forma inexorable conduce a un desenlace fatal.