Aunque parezcan inofensivos, los trapos de cocina suelen acumular una gran cantidad de microorganismos. Investigaciones de expertos en alimentos detectaron que más del 95% de los paños revisados tenían bacterias como Salmonella y E. coli. Esto ocurre porque la humedad y los restos de comida que absorben generan un ambiente ideal para que estos gérmenes se multipliquen y luego contaminen superficies o preparaciones.
Métodos caseros que sí funcionan
Los especialistas señalan que solo enjuagar los trapos no es suficiente. Para lograr higiene, primero deben lavarse con bastante agua y detergente, restregando para quitar restos. Después, la desinfección puede aplicarse con diversos métodos.
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- Hervirlos 15 minutos en agua con un poco de jabón o bicarbonato. El calor elimina gran parte de las bacterias.
- Remojarlos en cloro diluido (10 ml por litro de agua fría) durante al menos dos minutos. Después se deben enjuagar bien y dejar secar.
- Microondas: colocar los trapos húmedos a máxima potencia por dos minutos también resulta muy eficaz para eliminar gérmenes.
Evita la contaminación cruzada
Es importante no usar un mismo paño para todas las tareas. Lo mejor es contar con varios, reservando uno para secarse las manos y otros para limpiar superficies o utensilios. Así se evita que los gérmenes pasen de un lugar a otro, un descuido frecuente en la cocina. También se aconseja cambiarlos apenas pierdan firmeza o tengan mal olor, ya que en ese estado resulta más complicado mantenerlos limpios.
Después de higienizarlos, conviene dejarlos secar al sol o en un espacio ventilado, nunca guardarlos húmedos porque favorece la aparición de bacterias. Además, los especialistas recuerdan que mezclar cloro con jabón líquido libera gases dañinos. Si se emplea lavandina, es fundamental leer las indicaciones del envase y respetar el tiempo de remojo indicado.