Con el inicio del otoño, la piel suele sufrir cambios, tirantez, falta de brillo y enrojecimiento aparecen cuando baja la temperatura. Ante este panorama, la calabaza surge como un recurso natural dentro del cuidado facial. No solo se disfruta en recetas dulces o saladas, también concentra compuestos que, aplicados como mascarilla, aportan suavidad, firmeza y uniformidad.
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¿Por qué la calabaza es el nuevo secreto de belleza?
Rica en vitaminas A, C y E, funciona como un refuerzo contra los signos de la edad. Estos nutrientes mantienen la humedad, atenúan imperfecciones y fortalecen la superficie cutánea. A esto se suman antioxidantes y betacarotenos, que combaten los radicales libres responsables de arrugas y flacidez.
Además, contiene minerales como potasio y zinc, indispensables para estimular la creación de colágeno. Gracias a esta combinación, no solo hidrata sino que también regenera, logrando una apariencia luminosa y revitalizada desde las primeras aplicaciones.
Beneficios inmediatos en la piel
Uno de sus beneficios principales es la limpieza delicada, ya que sus enzimas naturales eliminan impurezas y restos sin causar molestias, incluso en rostros delicados. Con aplicaciones constantes, la piel recupera luminosidad, luce pareja y más fuerte frente a cambios de clima.
Por otro lado, su acción calmante disminuye enrojecimientos y alivia la sensibilidad, lo que la hace útil contra brotes e imperfecciones. Para quienes desean un acabado tipo “glass skin”, este tratamiento casero puede mostrar resultados visibles en poco tiempo.
Cómo preparar tu propia mascarilla en casa
Lo mejor es que puede prepararse con productos básicos de la alacena. Una opción práctica es combinar dos cucharadas de calabaza cocida en puré con una de miel y otra de yogur natural. Esta mezcla se coloca sobre la piel limpia, se deja reposar de 10 a 15 minutos y después se enjuaga con agua tibia.
De acuerdo a lo que cada piel necesite, se puede adaptar, aceite de coco para hidratar más o avena si hay exceso de grasa. Aplicada una o dos veces por semana, se convierte en un cuidado económico, natural y con resultados notables.