Sin dudas con el paso del tiempo hay apellidos que han perdurando pro lo que son parte de la historia cultural y familiar.
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En 1492 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos pero estos dejaron herencia en el continente.
Para no ser expulsados muchos judíos se transformaron al cristianismo pero conservaron algunos apellidos. Es por esto que te vamos a contar si tienes linaje sefardí.
¿Qué apellidos judíos perduraron en el tiempo?
En la Edad Media se comenzaron a utilizar los apellidos para diferenciarse de los individuos. Con el paso del tiempo pasaron a heredarse de generación a generación, representando así la identidad familiar.
“Hay un grupo en concreto de judíos, de los más importantes y prolíficos, aproximadamente 3,5 millones de personas en todo el mundo, que proceden de nuestro país.Son los hijos de la diáspora judía que llegó a la Península Ibérica durante la época romana. Este grupo de judíos permaneció en Sefarad, que es la palabra en hebreo para denominar a España; hasta que, el 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos promulgasen el Edicto de Granada, por el cual se ordenaba la expulsión de todos los judíos de las Coronas de Castilla y de Aragón en un plazo máximo de cuatro meses», señala eSefarad.
Letra A
Aquí nos encontramos con: Abraham, Acevedo, Acosta, Aguado, Aguiar, Aguilar, Alarcón, Alba, Aldana, Alcalá, Alegre, Alfonso, Alfaro, Almeida, Alonso, Álvarez, Amigo, Amado, Amaya y Aranda.
Letra B
Se destacan apellidos como Baltasar, Báez, Barral, Barrios, Beato, Benavente, Benítez, Bernal, Bravo, Bueno y Bermejo. Cabe señalar que los apellidos con el prefijo «Ben-«, como Benavente o Benítez, tienen un origen hebreo que significa «hijo de».
Letra C
Tenemos a Cabrera, Calvo, Camacho, Campo, Cantos, Carrasco, Carrillo, Carvajal y Castellanos, que se relacionan en su mayoría con topónimos o actividades económicas. Esta tendencia se repite en la letra «D», con apellidos como Delgado, Diego, Díez, Díaz, Duque, Domínguez,
Durán, Dorado y Duarte, donde algunos reflejan influencia portuguesa.
Letra E
Hay apellidos como Enrique, Enríquez, Espejo, Esperanza, Espinosa, Escudero y Esteban, combinando patronímicos y referencias a características personales o religiosas. La letra «F» incluye apellidos como Fajardo, Fernández, Ferrer, Ferrero, Figueroa, Flores, Fuentes y Fuertes, donde muchos reflejan oficios o actividades agrícolas.
Letra G
Abarca apellidos como Gálvez, García, Gato, Garzón, Gil, Gimeno, Giménez, Gómez, Granado, González y Gutiérrez. Asimismo, la letra «H» incluye Haro, Henríquez, Hernández, Heredia, Holgado, Herrera, Huerta y Hurtado, donde el sufijo «-ez» indica «hijo de»; por ejemplo, «Hernández» significa «hijo de Hernando».

Letra I
Encontramos Ibáñez, Israel e Izquierdo, siendo Israel un claro indicio de herencia judía. Por su parte, la letra «J» agrupa apellidos como Jaén, Jiménez, Jimeno, Jorge, Juárez y Julián. Mientras, la letra «L» reúne apellidos como Lázaro, Leal, Lara, Larios, Leiva, León, Lima, Linares, Lobato, Lobo, López, Lorca y Lorenzo.
Letra M
Tenemos apellidos como Madrid, Madrigal, Macías, Machado, Manuel, Márquez, Marchena, Marcos, Martínez y Marín, combinando topónimos y patronímicos, mientras que la «N» incluye apellidos como Nájera, Navarro, Navas, Nieto y Núñez. La letra «O» abarca apellidos como Ocampo, Ochoa, Olivos, Olmos, Oliva, Ordóñez, Olivares, Orellana, Ortega y Ortiz.
Letra P
Abarca a Pacheco, Padilla, Palma, Palomino, Pardo, Paredes, Pareja, Parra, Paz, Pascual, Pedraza, Pena y Pérez, mientras que la «Q» incluye Quirós y Quemada, menos frecuentes pero con relevancia histórica. La «R» contempla apellidos como Ramírez, Ramos, Real, Rey, Reina, Ribera, Ricardo, Rivero, Robles, Roca, Rivas, Rodríguez y Ruiz, y la «S» incluye Salgado, Salinas, Salas, Salazar, Salcedo, Salvador, Sánchez, Sancho, Serra, Serrano, Sierra y Silva.
Letra T
Agrupa apellidos como Talavera, Toledo, Torre, Torres y Trigo, y la «U» incluye Úbeda, Uría y Urrutia, y la «V» recoge apellidos como Valero, Valle, Vara, Varela, Vargas, Vázquez, Vega, Velázquez, Vera, Vergara, Villanueva y Vidal. Finalmente, la «Z» cierra el listado con Zalazar, Zaragoza y Zúñiga, apellidos del norte y noroeste con fuerte tradición sefardí.
Sin embargo, es importante destacar que no por tener apellidos que aparezcan en esta lista eres necesariamente de ascendencia sefardí.