Seguramente conoces a una persona o a un grupo de personas que, sin importar la fecha o el contexto de la situación, tiende a llorar todos los días. Esta práctica se ha vuelto cada vez más común, sobre todo, entre las nuevas generaciones, motivo por el cual aquí conocerás la razón detrás de esto, según la psicología.

Llorar se ha convertido en una práctica cada vez más popular entre hombres y mujeres por igual, pues estos consideran que se trata de un desahogo que puede funcionar para sacar aquellas emociones negativas del cuerpo. Ahora bien, ¿qué pasa cuando derramas lágrimas todos los días? La psicología tiene la respuesta.

¿Por qué las personas lloran todos los días, según la psicología?

Ya sea por un contexto caótico familiar o social, por alguna injusticia observada en la calle o después de disfrutar de una película, existen personas que suelen llorar todos los días. En principio, vale decir que esta práctica no es más que una reacción natural del cuerpo que, en esencia, ayuda a liberar la tensión interna del mismo.

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Dicho lo anterior, el experto en psicología, José Ponferrada, establece que una persona que llora todos los días o constantemente lo hace debido a distintas circunstancias de su vida como problemas familiares o cambios en su entorno, e incluso también deriva de una sobrecarga emocional vivida desde hace varios años.

Del mismo modo, el cansancio previo, así como los altos niveles de sensibilidad en el cuerpo y la nula gestión de las emociones se puede traducir en un llanto incontrolado. Finalmente, el experto menciona que este llanto también deriva del deseo de las personas por buscar la perfección, lo cual sugiere una presión constante en su día a día.

¿Qué hacer después de llorar todos los días?

El experto en psicología recomienda hacer un breve, pero concreto registro de cada episodio del llanto posterior a este. La idea es anotar qué ocurre antes, durante y después del llanto con el objetivo de identificar cada uno de los patrones, las emociones vividas y, a su vez, contrarrestar esta práctica para evitar que suceda todos los días.