Desde diciembre, la escuela primaria “Juan Escutia”, ubicada en la Ampliación Pemex, Culiacán, enfrenta una grave problemática: los alumnos y maestros asisten a clases sin electricidad.
Todo se originó cuando ladrones cometieron el robo del cableado eléctrico en varias ocasiones hasta dejar la escuela sin energía; un problema que las autoridades educativas hasta el día de hoy no tienen solución.
Sin luz, sin ventilación y con afectaciones a la salud
Maestros y padres de familia han manifestado su preocupación, ya que la falta de electricidad no solo impide el uso de ventiladores y aires acondicionados, sino que también está afectando la salud de los niños.
“Nos robaron todo el cableado, todas las pastillas y no tenemos luz eléctrica aquí en la escuela. Desde diciembre han entrado a robar cuatro veces, hasta dejarnos sin nada”, denunciaron los afectados.
Con la temporada de calor, el aire se queda atrapado en las aulas, causando dolores de cabeza a los alumnos, afirmó uno de los docentes: “Los niños llegan acalorados del recreo y, sin electricidad, no podemos encender ventiladores ni aires acondicionados. Muchos se quejan de dolor de cabeza”.
¿Qué dice la Secretaría de Educación en Culiacán?
Desde el inicio del problema, los reportes han sido enviados a la Secretaría de Educación Pública del Estado y otras autoridades, pero hasta el momento no han recibido una solución satisfactoria.
La comunidad escolar teme que la situación empeore con el aumento de la temperatura, donde los menores son los más susceptibles a las enfermedades y golpes de calor.
“Queremos que nuestros hijos estudien en un ambiente digno, no es justo que tengan que soportar estas condiciones”, expresaron los padres de familia.
En entrevista telefónica, el director del Instituto Sinaloense de la Infraestructura Física Educativa, Hugo Echave, confirmó que el problema ya está reportado. Sin embargo, admitió que aún no hay una fecha exacta para la restauración del servicio eléctrico en la primaria Juan Escutia.
Mientras tanto, alumnos y docentes continúan asistiendo a clases en condiciones precarias, esperando una respuesta concreta por parte de las autoridades.