En lo profundo de los bosques de Hidalgo existe un Pueblo Mágico envuelto en misterio, donde las leyendas cobran vida entre la niebla y los árboles. Habitantes y visitantes aseguran que en sus senderos habitan duendes y otras criaturas que protegen la naturaleza, convirtiendo a este lugar en un destino fascinante para quienes disfrutan de lo sobrenatural, la tradición oral y el encanto de lo desconocido.
Según el portal turístico México Desconocido, Huasca de Ocampo es hoy un sitio que combina lo mágico con lo inolvidable, perfecto para quienes buscan desconectarse y vivir una experiencia diferente con relatos tradicionales sobre los pequeños seres que conviven con la sociedad.
¿Cómo es la leyenda sobre los duendes en Huasca de Ocampo?
Esta leyenda mezcla tradición, creencias antiguas y una profunda conexión de los habitantes con la naturaleza. De acuerdo a la Secretaría de Turismo, estos seres diminutos habitan los bosques, cuevas y riachuelos de la región, especialmente en los alrededores de los Prismas Basálticos y las haciendas antiguas.
La historia, que la comparten los mismos habitantes, cuenta que los duendes son espíritus traviesos que cuidan la naturaleza y, a veces, se divierten con los visitantes: esconden objetos, cambian cosas de lugar o los hacen perderse por unos minutos en los caminos del bosque. Sin embargo, no se les considera malignos, sino protectores del entorno.
Por otra parte, muchos lugareños aseguran haber visto luces pequeñas moverse entre los árboles o haber sentido "presencias" mientras caminaban de noche.
Huasca de Ocampo tiene un Museo de los Duendes
El museo está dedicado a las historias, leyendas y supuestas evidencias de la presencia de criaturas míticas (como duendes, hadas, elfos y trolls) en la región. Se fundó en 1999 por Cristina Cortés de Herwig tras documentar eventos como trenzados inusuales en crines de caballo, que los lugareños atribuían a estos seres.
La principal idea de este espacio es que los visitantes puedan adentrarse en ese universo legendario, así como también visualizar piezas, testimonios visuales y manejar la tradición local desde una exposición museística.