Al alcanzar la década de los 50, el cuerpo experimenta una transformación integral y el cabello no es la excepción. Muchas mujeres notan con frustración que, aunque la raíz parece engrasarse en tiempo récord, las puntas se vuelven quebradizas y el volumen desaparece apenas unas horas después del peinado. La respuesta instintiva suele ser aumentar la frecuencia de lavado, pero este es, según los especialistas, el error más grave que se puede cometer.
¿Por qué tengo mi pelo tan grasoso?
En este 2026, la ciencia capilar confirma que el lavado diario en cabellos maduros genera un "efecto rebote". Al eliminar drásticamente los aceites naturales, el cuero cabelludo se defiende produciendo aún más sebo, mientras que la fibra capilar —cada vez más fina y con menor densidad— se debilita. La clave no está en lavar más, sino en lavar con estrategia.
¿Por qué el cuero cabelludo se comporta distinto con los cambios hormonales?
Con la llegada de la menopausia y los cambios hormonales derivados de la edad, la producción de sebo se vuelve irregular. El cuero cabelludo ya no retiene la humedad de la misma forma, lo que provoca que la raíz se sature de grasa mientras el resto del tallo capilar sufre de sequedad extrema.
Para contrarrestar esto, la regla de oro es evitar el agua caliente. El calor excesivo estimula las glándulas sebáceas y abre la cutícula, dejando el pelo opaco. Optar por agua tibia y finalizar con un chorro de agua fría ayudará a sellar la fibra y prolongar la sensación de frescura.
¿Qué dicen los expertos para mantener el pelo a los 50?
Ana Martínez , experta en educación capilar, señala que mantener la melena suelta y con movimiento después de los 50 depende de tres ajustes fundamentales en la rutina:
Champú específico para el cuero cabelludo: No se debe elegir el champú según cómo se ven las puntas, sino según cómo se siente la raíz. Un producto suave y equilibrante controlará la producción de grasa sin agredir la piel.
La técnica de frotado: Es vital no frotar el cuero cabelludo con agresividad. Un masaje suave con las yemas de los dedos es suficiente para limpiar sin activar innecesariamente las glándulas productoras de aceite.
El equilibrio en la hidratación: Es común querer "hidratar más" aplicando mascarillas en todo el pelo, pero en cabellos maduros esto es contraproducente. La mascarilla o el acondicionador deben aplicarse estrictamente de medios a puntas. Tocar la raíz con estos productos garantiza una melena apelmazada y grasa en cuestión de horas.
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