La vida dentro de Exatlón México no solo se trata de circuitos extremos y competencias que llevan al borde a los atletas. Así lo demostraron los Azules tras su primera noche en La Barraca Metálica luego de casi dos semanas y poco más de vivir en La Villa 360. Tras su primera “mala noche”, los Azules decidieron verle el lado bueno a la situación y organizaron un juego que recordó mucho a El Juego del Calamar.

El Equipo Azul convierte La Barraca Metálica en un momento de risas

Bajo la frase “Jugaremos, mueve Azul”, los atletas comenzaron una dinámica sencilla pero cargada de convivencia y buena voluntad. Para los azules, el objetivo no era competir, sino desconectarse por un momento del estrés constante que la novena temporada podría infligir, pues entre carcajadas y bromas, el ambiente de La Barraca Metálica se transformó en un lugar libre de tensión.

Estar en La Barraca Metálica tras salir de La Villa 360

Después de semanas disfrutando La Villa 360, el regresar a las condiciones “austeras” no es sencillo; por ello, los Azules optaron por darle un nuevo significado a la experiencia, pues lejos de quejarse, utilizaron el juego como una válvula de escape y aceptación, mostrando una gran madurez emocional y resiliencia dentro de Exatlón México.

Natali y Valery revelan el lado más humano de Exatlón México

Durante la dinámica, Natali compartió una de las frases más comentadas de la noche: “Una actividad así te hace ser niño de nuevo por un ratito”. Sus palabras reflejaron cómo estos pequeños momentos son necesarios en la vida. Por su parte, Valery añadió un toque de picardía al señalar que Koke estaba de tramposo, lo que provocó aún más risas.

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Más que competencia: La convivencia también cuenta en Exatlón México

Sin duda, este episodio dejó en claro que Exatlón México no es únicamente fuerza, resistencia física y velocidad, sino también convivencia y adaptación.