Tomar decisiones forma parte de la vida cotidiana: desde elecciones simples como qué comer hasta definiciones más profundas como cambiar de trabajo o terminar una relación. Sin embargo, según indica la psicología , para muchas personas este proceso se vuelve una fuente constante de ansiedad, dudas y postergaciones que pueden afectar su bienestar emocional.

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La psicología ha estudiado durante décadas por qué algunas personas tienen más dificultades para decidir que otras. Lejos de tratarse solo de indecisión ocasional, este rasgo puede estar vinculado con ciertos patrones de personalidad , experiencias previas y formas de gestionar el miedo al error o a la desaprobación social.

¿Cómo reconocer a las personas que no pueden tomar decisiones?

Según la psicóloga clínica Susan Nolen-Hoeksema, especialista en procesos cognitivos, la dificultad para tomar decisiones suele estar relacionada con la tendencia a pensar en exceso las posibles consecuencias de cada opción. Las personas indecisas suelen anticipar escenarios negativos y sobreestimar los riesgos, lo que bloquea la acción.

Por su parte, el psicólogo Barry Schwartz, autor del libro The Paradox of Choice, sostiene que quienes presentan un perfil más perfeccionista tienden a sufrir mayor parálisis al decidir porque buscan la opción ideal y temen equivocarse. En este caso, la indecisión puede estar asociada a rasgos como baja tolerancia a la frustración, necesidad de control y miedo al juicio externo.

Psicología: ¿Qué hay detrás del miedo a tomar decisiones?

Desde la psicología cognitivo-conductual, la indecisión también se vincula con una baja confianza en uno mismo. La psicóloga Carol Dweck, reconocida por su teoría del mindset, afirma que las personas con mentalidad fija tienden a evitar decisiones por temor a fallar y quedar expuestas, mientras que quienes desarrollan una mentalidad de crecimiento ven el error como parte del aprendizaje.

Asimismo, investigaciones publicadas en la American Psychological Association (APA) indican que la dificultad para decidir puede estar relacionada con experiencias pasadas de críticas constantes, entornos muy exigentes o estilos de crianza sobreprotectores. En estos casos, la persona aprende a dudar de su propio criterio y a buscar validación externa antes de actuar.

En otras palabras: la psicología sugiere que la incapacidad para tomar decisiones no es solo una cuestión de carácter, sino un reflejo de procesos internos más profundos: autoestima, manejo del miedo, relación con el error y forma de percibir el control sobre la propia vida.