Las plantas sin maceta se han convertido en una de las tendencias de la decoración natural. En este contexto, las kokedamas proponen un formato más minimalista y estético, ya que sus raíces envueltas en una esfera de tierra y musgo se pueden apoyar sobre una superficie o colgar en el aire.

Exatlón México | Programa Completo | Noche intensa en la semana 19: Duelo de Los Enigmas, Draft Femenil y tensión al límite tras el accidente de Humberto

La apariencia de estas plantas es artesanal y orgánica. Por eso se han convertido en un objeto decorativo muy valorado en hogares modernos, oficinas y espacios de bienestar.

Según la paisajista española Mónica Casero, especialista en jardinería natural y diseño biofílico, las kokedamas se pueden crear con las propias manos y esto se traduce en una experiencia terapéutica que conecta con la naturaleza y prácticas ancestrales japonesas.

¿Qué son las kokedamas y por qué son tendencia en el mundo de las plantas?

La palabra kokedama proviene del japonés y significa literalmente 'bola de musgo'. Se trata de una técnica derivada del bonsái, donde la planta crece sin maceta, sostenida por una bola de sustrato recubierta de musgo natural.

Entre sus principales características se destaca su estética simple y orgánica, la posibilidad de colocarlas en cualquier espacio sin necesidad de recipientes y su versatilidad decorativa. Según la Royal Horticultural Society (RHS), las kokedamas son ideales para interiores porque permiten controlar fácilmente el tamaño de la planta y su desarrollo radicular.

¿Cómo hacer una kokedama en 3 pasos?: materiales y cuidados básicos de la planta

Helechos, potus, ficus y suculentas son algunas de las especies más utilizadas en el formato de kokedama. Para hacer una en casa solo hay que conseguir estos materiales:

  • Una planta pequeña con raíz compacta
  • Sustrato universal o mezcla de tierra con turba
  • Musgo natural (preferentemente sphagnum).
  • Hilo de algodón o tanza
  • Un recipiente con agua

Los 3 pasos para hacer una kokedama en casa

  1. Retirar la planta de su maceta y limpiar suavemente las raíces.
  2. Formar una bola de tierra húmeda alrededor del sistema radicular.
  3. Cubrir esa esfera con musgo previamente hidratado y fijar todo con hilo, envolviendo hasta que quede firme.

En cuanto a los cuidados, el riego se realiza por inmersión: se sumerge la bola en agua durante unos minutos hasta que deje de salir burbujas y luego se escurre. El ingeniero agrónomo y divulgador botánico Javier Caballero indica que esto debe hacerse 1 o 2 veces por semana (dependiendo de la especie y el clima).

Por otra parte, lo ideal es colocar la kokedama en espacios con luz indirecta. La Asociación Española de Jardinería indica que este formato de planta no tolera bien el sol directo porque el musgo se seca y las raíces se recalientan.