En la actualidad las tarjetas de plástico son muy utilizadas, pero con una vida útil corta. Su material es resistente, sin embargo, pueden tener vencimientos cortos o quedan obsoletos con el avance de la tecnología.

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Si en tu hogar hay plásticos de tarjetas bancarias, de descuentos o credenciales, pueden tener una nueva oportunidad con estos trucos de reciclaje que son increíbles.

¿Cómo reciclar tarjetas de plástico?

Las tarjetas se caracterizan por su formato pequeño, estructura firme y resistencia a la manipulación diaria. Es por esto que es una gran opción para crear etiquetas resistentes y reutilizables, ideales para organizar espacios y reducir residuos.

Este material no se dobla con facilidad por lo que son ideales para el uso cotidiano y se limpian fácilmente. Es por esto que son ideales para crear elementos organizativos duraderos. La posibilidad de personalizarlas con pinturas, vinilos autoadhesivos o marcadores permite adaptar cada etiqueta al estilo del ambiente.

Para poder realizar estos elementos, necesitas: tijeras, lija fina, pintura, marcadores y una perforadora. También puedes elegir una paleta de colores uniforme, como blanco, negro o tonos tierra, ayuda a mantener un aspecto decorativo y moderno en cualquier rincón.

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Esta es una gran idea.|Pinterest

El procedimiento es el siguiente:

El proceso para reutilizar tarjetas de plástico es accesible para cualquier persona y no exige conocimientos avanzados de manualidades.

Lo primero es seleccionar las tarjetas que ya no utilizas y se define el formato final, que puede ser rectangular o con esquinas redondeadas.

El paso siguiente es lijar suavemente la superficie para facilitar la adhesión de pintura o vinilo.

Luego vas a cubrir el diseño original de la tarjeta, ya sea con pintura en aerosol, acrílica o papel autoadhesivo, para lograr una terminación prolija y decorativa.

El último paso es escribir la categoría correspondiente con marcador indeleble, como “cables”, “accesorios” o “llaves”, según la necesidad de organización. Finalmente, se perfora un extremo para poder atar la etiqueta con hilo, cinta o argollas metálicas y se coloca en el contenedor o frasco elegido.