El cuidado de la piel está cada vez más en auge por lo que se ha convertido en una práctica diaria. Entre los productos más elegidos nos encontramos con las mascarillas faciales naturales entre las que se destaca la realizada con fresas y avena ya que ayuda para exfoliar, hidratar y aportar luminosidad a la piel.
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Por un lado, tenemos que mencionar que las fresas contienen altos niveles de vitamina C, un antioxidante que contribuye a la protección frente a los radicales libres y favorece a la regeneración de la piel. El ácido salicílico que tiene la fruta en cuestión contribuye a la limpieza de poros y elimina impurezas.
En cuanto a la avena tiene propiedades calmantes y emolientes que es ideal para pieles sensibles o propensas a la irritación. Además, su textura ayuda a exfoliar suavemente sin dañar. Es muy eficaz para eliminar células muertas y favorecen la renovación celular, lo que ayuda a mantener la piel más uniforme y libre de residuos.
¿Cómo utilizar la mascarilla de fresa y avena?
La mascarilla en cuestión puede utilizarse en distintos tipos de piel, pero es ideal para quienes buscan una limpieza profunda. Como mencionamos el ácido salicílico de la fresa actúa sobre el exceso de grasa y precien la obstrucción de los poros por lo que es ideal para quienes tienen pieles mixtas o grasas.
Ambos ingredientes ayudan a poder hidratar tu piel ya que la avena contiene beta-glucanos que contribuye a la retención de agua en las capas superficiales y se complementa con la función hidratante de la vitamina C.
Si eres constante con el uso de la mascarilla pues verás como se ilumina tu rostro debido a que la exfoliación termina con el aspecto opaco que causa la acumulación de células muertas.
Para preparar la mascarilla ten en cuenta lo siguiente:
- Lavar cuidadosamente 3 o 4 fresas maduras y retirarles el tallo.
- Triturar las fresas en un recipiente hasta obtener un puré homogéneo.
- Añadir 2 cucharadas de avena en hojuelas y mezclar bien hasta lograr una pasta espesa.
- (Opcional) Incorporar una cucharadita de miel para potenciar el efecto hidratante.
- Aplicar la mascarilla sobre el rostro limpio y seco, evitando el contorno de ojos y labios.
- Dejar actuar durante 15 minutos.
- Retirar con agua tibia realizando suaves movimientos circulares para aprovechar el efecto exfoliante.
- Secar el rostro dando pequeños toques con una toalla limpia y finalizar aplicando una crema hidratante.
Esta preparación puede repetirse una o dos veces por semana según las necesidades de la piel.