El universo beauty deja atrás los recogidos pulidos y estructurados que dominaron las últimas temporadas. De cara a la primavera y el verano 2026, la tendencia apunta hacia estilos más relajados, naturales y con movimiento. En este sentido, cobra importancia un nuevo peinado sinónimo de elegancia.
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El moño cashmere promete convertirse en el favorito de la temporada. Cómodo, versátil y fácil de hacer, este peinado recogido redefine el concepto de sofisticación con un acabado suave y desenfadado que favorece a todo tipo de cabellos.
Moño cashmere: el peinado tendencia del verano 2026 que reemplaza al recogido clásico
Lejos de los moños tirantes y perfectamente pulidos, el moño cashmere apuesta por una estética effortless chic, donde los mechones sueltos y el volumen son protagonistas. Su nombre remite a un tejido invernal y hace referencia a la suavidad con la que cae el cabello, como si fueran hebras ligeras y naturales.
Este estilo es una evolución del clásico moño deshecho, pero con un enfoque más cuidado en la textura. El cabello no se recoge con rigidez, sino que se superponen mechones para generar movimiento y un efecto ligeramente despeinado. El resultado recuerda a los peinados icónicos de los años 90.
Una de sus grandes ventajas es su adaptabilidad: funciona igual de bien en cabellos lisos, ondulados o con textura. Esto lo convierte en una opción ideal y práctica para el día a día o incluso para ocasiones especiales.
¿Cómo hacer el moño cashmere y lograr un look natural con volumen?
Lograr este peinado no requiere habilidades profesionales, pero sí algunos trucos clave para conseguir el efecto deseado. Según expertos estilistas, el secreto está en trabajar con la textura natural del cabello. Lo ideal es realizarlo 1 o 2 días después del lavado, cuando el pelo tiene más cuerpo.
- Aplicar un spray texturizante o champú en seco para aportar volumen.
- Separar ligeramente los mechones con los dedos y recoger el cabello en una coleta baja y suelta.
- Enrollar el pelo sin apretar y sujetar con horquillas, evitando tensar demasiado.
- Dejar caer algunos mechones alrededor del rostro y aflojar suavemente el moño con las yemas de los dedos. Aquí no se busca perfección, sino un acabado natural, suave y con movimiento.