Después de una ducha relajante, lo más habitual es tomarse un momento para descansar, dejar que el cuerpo se relaje y prepararse para dormir. Sin embargo, muchas veces no nos damos el tiempo de secar bien la melena antes de acostarnos. Es importante recordar que dormir con el pelo húmedo no es recomendable, y los expertos señalan que esta práctica puede afectar tanto la fibra capilar como la piel que la sostiene.
Por otra parte, explican que el cabello húmedo se vuelve más delicado y susceptible a daños durante la noche. El roce constante con la almohada puede provocar que se quiebre, se formen puntas abiertas o que se vea opaco y desgastado con el tiempo. Con el paso de los días, esta fragilidad acumulada puede hacer que el cabello pierda fuerza y brillo, aumentando la necesidad de cuidados adicionales.
El dermatólogo Timothy Schmidt, de University of Utah Health, aclara que la humedad altera la estructura proteica del pelo, volviéndolo más elástico y fácil de estirar o quebrar. Por eso, es común encontrar más cabellos en el cepillo o sobre la almohada después de dormir con el pelo mojado, lo que evidencia cómo se reduce su resistencia natural y aumenta la probabilidad de daño.
Otro punto a considerar es el cuidado del cuero cabelludo. Mantenerlo húmedo durante varias horas crea un ambiente propicio para hongos y bacterias, lo que puede causar irritación, descamación o inflamación, y derivar en problemas como caspa o dermatitis seborreica. Por eso, secar el cabello antes de dormir no solo protege la fibra capilar, sino que también ayuda a mantener un cuero cabelludo saludable y equilibrado.
¿Cómo evitar que el cabello se rompa?
CuidatePlus indica que evitar que el cabello se rompa requiere un cuidado constante y hábitos que protejan su estructura natural. Uno de los aspectos más importantes es la hidratación. Mantener el pelo nutrido y humectado fortalece la fibra capilar y reduce la fragilidad. Usar acondicionador después del lavado y aplicar tratamientos o mascarillas hidratantes de manera regular ayuda a que el cabello se mantenga flexible y menos propenso a romperse.
También es clave el secado y el peinado. Es recomendable evitar frotar el cabello con la toalla, ya que esto genera fricción y puede dañar la fibra capilar. Lo ideal es secarlo suavemente con toques o envolverlo en una toalla de microfibra. Asimismo, al desenredarlo, conviene usar un peine de dientes anchos, empezando por las puntas y subiendo hacia la raíz para minimizar tirones y quiebres.
El calor también puede debilitar el cabello y causar roturas. Plancha, secadora y rizador, si se usan a altas temperaturas y de forma frecuente, dañan la estructura proteica del pelo. Para protegerlo, se recomienda aplicar productos térmicos antes de usar calor, reducir la frecuencia de estas herramientas y optar por temperaturas moderadas, dejando que el cabello se seque al aire siempre que sea posible.
Finalmente, los hábitos diarios y la alimentación influyen directamente en la salud del cabello. Evitar peinados demasiado ajustados, cortes agresivos y el uso excesivo de productos químicos ayuda a mantener la fibra intacta. Además, llevar una dieta equilibrada, rica en vitaminas y proteínas, favorece la fuerza del cabello desde la raíz hasta las puntas, reduciendo significativamente el riesgo de rotura y contribuyendo a un cabello más saludable y resistente.