Uriel ya perdonó a su hija y sí quiere hacerle su fiesta, porque se lo merece. Advierte que, así se eche a su esposa encima, sí la festejará, pues es su princesa y, aunque esté embarazada, la quiere ver de quinceañera. ¿Debería festejarla? Uriel revela que su esposa no quiso acompañarla al médico y tuvo que hacerlo él; Rosalba no piensa ayudar de ninguna manera a su hija Dulce. A Uriel le sorprendió el embarazo de Dulce, aunque él sabía que se ella se juntaba con chicos mayores.