Si el papá de los hijos de Sandra pudo irse con otra más joven, Sandra siente el derecho de meterse con quien se le antoje. Sandra le pide a su hija que sirva de algo, que cuide a su hermano y que deje de juzgarla, pues ella es quien manda en la casa. Sandra no lo niega, sale con puro jovencito, pero eso no les da derechos de llamarla la ‘roba chicos’. Sandra acepta que vive la vida loca y asegura que no le hace daño a nadie. Advierte que nadie la detendrá y seguirá pasandola bien metiendo a quien quiera a su casa, pues ella paga la renta. ¿Qué consecuencias sufrirán los hijos de Sandra?