Rocío, la mamá de Brenda, llega a la clínica de emociones y niega haberla educado a golpes, pero revela que su pareja fue muy violento con ellas; Brenda lo confirma y confiesa que ella fue violentada por su papá. Rocío relata su dinámica familiar: cuida a sus nietos mientras su hija y su yerno trabajan; pero se siente juzgada por su consuegra, quien la acusa de maltratarlos. Brenda cree que su mamá sí puede violentar a sus hijos para educarlos.