Natalia llega a la clínica de emociones, donde Rocío le hace ver que es una ingrata, pues mientras ella estuvo en prisión, Ricardo se hizo cargo de sus hijos. Sin embargo, Natalia asegura que no podía seguir manteniendo a Ricardo; él bien agusto sin trabajo y ella tronándose los dedos. Aunque le agradece que la ayudó cuando más la necesitó, no piensa seguir manteniendo a un flojo. Si Ricardo quiere seguir dando pena ajena, que se consiga un trabajo, pue Natalia hace suficiente con darle techo. A pesar de todo, Miranda asegura que no le guarda rencor a Natalia.