Monserrat advierte que ella no roba revendiendo boletos, sino que el que compra, debe tener muy claro a qué se atiene. Además, sentencia que su hermana no aguanto la presión y eso la convierte en una “pobre coyona”. Luego de detallar una de sus fechorías, Monserrat confiesa que está lista para ir a prisión por fraude. Sin embargo, su hermana también tendría que enfrentar a la justicia.