Mario, el primo de Carlos, entra a la clínica de emociones para explicar que encontró imágenes perturbadoras de Mireya en la computadora de su primo, pero no sólo eso. Además, encontró los fuertes mensajes que le enviaron a Mireya. Carlos confiesa que sí siente algo por Mireya, quien sólo lo ve como un amigo.