Cristina está cansada de mantener a tanta vieja que su hijo lleva a su casa y, para el colmo, la que tiene en casa está embarazada y ya va a parir. Ahora, Cristina quiere que su hijo y la mujer de su hijo se larguen de su casa antes de que la corran a ella. Cristina vive en una casa que está a nombre de su concubino y cree que le pertenece a ella, pero no es así. Cuando su concubino la dejó, no pidió pensión para su hijo por dignidad; ahora sufre las consecuencias y de los malos consejos que su concubino le da a su hijo.