Catalina ya no está dispuesta a permitir que Kaori continúe inyectándose para bajar de peso, pues considera que su salud está en riesgo. Además, señala directamente a Jorge, el novio de su hija, como el responsable de influir en su inseguridad y en su deseo de no aceptarse tal como es. El conflicto familiar crece mientras la preocupación por Kaori se vuelve cada vez más fuerte.