Bertha ha estado casada durante 27 años y ahora que se enteró de la infidelidad de su esposo, todo cambió. Pero, como el que le avisó fue su hijo, le pide que ‘pague los platos rotos’. Bertha dice que, si el metiche de su hijo abrió la boca y destruyó su familia, que se haga responsable y la mantenga, pues se quedó sin trabajo. Berta supone que su hijo no midió el alcance de sus palabras y, ahora le sugiere que en lugar de quejarse, le envíe dinero porque todo es culpa de él.