¡Antonio ya no puede más con su cuñado! Asegura que es un vividor y un falso sin escrúpulos; es capaz de vender a su madre con tal de conseguir lo que quiere. Al principio se llevaba muy bien con José, pero después se dio cuenta de la verdadera personalidad de su cuñado: le mentía y le robaba electrodomésticos hasta que le cambió la combinación a la chapa. Son tantas veces que su cuñado le ha visto la cara que Antonio ya no le quiere creer y confiesa que, aunque lamenta mucho la enfermedad de José, prefiere que esté quieto. Antonio advierte que ya no le cree a su cuñado, y punto.