En el municipio de San Pedro Jaltepetongo, ubicado en la región Mixteca de Oaxaca , se produjo recientemente el descubrimiento fortuito de una tumba prehispánica. El hallazgo ocurrió mientras trabajadores de la construcción realizaban excavaciones en un pozo de la zona y fue presentada por un creador de contenido.

Tras la inspección de especialistas, se confirmó que el sitio resguardaba un conjunto de 60 bienes arqueológicos que formaban parte de un contexto funerario del periodo Posclásico Tardío, datado entre los años 1300 y 1521 de nuestra era.

VIDEO: Así fue el momento en que pobladores hallan tumba mixteca

La noticia cobró relevancia pública a través de las redes sociales tras la intervención del creador de contenido conocido como Señor Blue.

El comunicador visitó el sitio de la excavación y mostró imágenes de las decenas de vasijas y fragmentos cerámicos recuperados por los pobladores. En su narrativa, describió el lugar como la posible morada final de un antiguo gobernante o sacerdote, enfatizando la calidad de los objetos encontrados.

El creador de contenido manifestó que su intención al difundir el suceso era garantizar que los materiales permanecieran dentro de la comunidad de San Pedro Jaltepetongo.

Durante su transmisión, expresó su rechazo a que las piezas terminen en mercados negros o en bodegas institucionales, ofreciendo incluso asesoría legal a los habitantes para asegurar el resguardo local de los vestigios. Esta postura generó un intenso debate en plataformas digitales sobre los límites de la exploración comunitaria y el papel de las instituciones en la recuperación del patrimonio.

El inventario de objetos localizados destaca por su diversidad y buen estado de conservación, atribuido a la protección que brindó una capa de material calcáreo en un ambiente húmedo.

Entre las piezas recuperadas se encuentran ollas trípodes policromas, vasijas de pasta gris y crema, y cajetes con fondos sellados. Además de la cerámica, los expertos identificaron elementos ornamentales de gran valor histórico, como 26 cuentas de obsidiana negra y 12 cuentas de metal, posiblemente oro.

Resalta también un colgante metálico con la representación detallada de Ehécatl, deidad asociada al viento, que junto con las cuentas pudo haber integrado un collar de alta jerarquía.

La postura oficial del INAH y las acciones de inspección

Ante la controversia y la rápida circulación de las imágenes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su centro en Oaxaca, emitió un pronunciamiento oficial. La institución hizo un llamado enérgico a la ciudadanía y a los generadores de contenido para evitar la desinformación y la divulgación no autorizada de zonas arqueológicas.

Para atender el caso, el 12 de enero de 2026 se llevó a cabo una visita de inspección liderada por la investigadora Nelly Robles García y el arqueólogo Miguel Ángel Galván Benítez, quienes corroboraron la autenticidad y filiación mixteca de la ofrenda.

Tras la revisión técnica, los objetos fueron registrados fotográficamente y etiquetados siguiendo los protocolos del Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos.

Por el momento, los materiales quedaron bajo el resguardo de la Presidencia Municipal de San Pedro Jaltepetongo, custodiados por el Comisariado de Bienes Comunales. Asimismo, las autoridades del INAH y la comunidad acordaron realizar recorridos adicionales para la recuperación de restos óseos humanos y el análisis espacial del sitio de extracción.

La importancia de la protección responsable del patrimonio cultural

La Secretaría de Cultura y el INAH subrayaron que la protección de estos bienes es una responsabilidad compartida que debe ejercerse con estricto apego a la ley.

Durante los diálogos con la comunidad, se enfatizó la relevancia de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, la cual establece la competencia del instituto para garantizar que los hallazgos trasciendan a futuras generaciones a través del estudio científico y la conservación adecuada.

El caso ha puesto de relieve la necesidad de fortalecer el trabajo comunitario. Expertos externos señalaron que, aunque la ley es clara sobre las prohibiciones, es vital que las instituciones acompañen más de cerca a las poblaciones donde los hallazgos fortuitos son comunes.

Al respecto, la comunidad de San Pedro Jaltepetongo ha manifestado formalmente su interés en crear un museo comunitario, solicitando la asesoría del INAH para poner en valor no solo este descubrimiento, sino también otras colecciones locales, asegurando así que la riqueza arqueológica sea fuente de identidad y orgullo sin caer en riesgos de deterioro o tráfico ilícito.