El colmo de la mala planeación sanitaria provocó caos y molestia este viernes en la alcaldía Benito Juárez. Decenas de capitalinos que madrugaron para aplicarse la vacuna contra el sarampión en el módulo del Parque de Los Venados se toparon con una situación absurda, pues el personal de salud sí llevó las dosis, pero se quedó sin jeringas para aplicarlas.

El desabasto de insumos básicos generó largas filas y reclamos por parte de los ciudadanos, muchos de los cuales llevaban días intentando conseguir la inmunización.

La dificultad de vacunarse en CDMX contra el sarampión

Para usuarios como Talía Medina, la situación se convirtió en un verdadero viacrucis. En su testimonio, relató que lleva tres días consecutivos acudiendo a distintos módulos sin éxito.

"Vine antier como a las siete y se acabaron las vacunas. Vine ayer más temprano y se acabaron. Me dijeron: 'vente hoy temprano, vas a alcanzar', y ahorita ya no hay jeringas. Es ilógico... es como llevar los rifles a la guerra y no llevar balas", reclamó la ciudadana.

La urgencia de Talía no es menor, pues el próximo lunes tiene que viajar a Jalisco, estado que actualmente registra la mayor cantidad de casos de sarampión en el país. Tras buscar la vacuna en el módulo del Hospital General de Xoco y encontrarlo sin dosis, llamó a Locatel, donde la enviaron al Parque de Los Venados con la promesa de que ahí sí la atenderían.

No dejan llevar jeringas propias

Ante la desesperación y la falta del insumo, algunos ciudadanos propusieron comprar sus propias jeringas en farmacias cercanas para agilizar el proceso. Sin embargo, el personal de la Secretaría de Salud rechazó la medida, argumentando que los protocolos de seguridad sanitaria lo prohíben estrictamente.

Ante los reclamos, los trabajadores de la salud pidieron empatía a los asistentes, argumentando saturación de trabajo. "Hemos entregado mil vacunas al día. Por favor, tengan paciencia. Nosotros también somos seres humanos, estamos trabajando y tratando de que todo salga bien. A veces pasan estas cosas", respondió una de las encargadas del módulo.

No fue sino hasta después del mediodía cuando finalmente llegó un cargamento de jeringas al lugar, permitiendo que la kilométrica fila comenzara a avanzar lentamente.