“A veces ni siquiera teníamos mesas, teníamos que escribir en nuestras rodillas y las sillas se rompían”. Así describe un estudiante (que pidió el anonimato por miedo) su paso por el Campus Xochimilco de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez .

Lo que el gobierno presume como un logro educativo, por dentro se cae a pedazos. En este plantel, donde se imparte la Licenciatura en Educación Básica y Patrimonio Histórico, los alumnos no solo luchan por aprender, sino por no llevarse plagas a su casa.

Infestación de chinches y abandono en Universidad del Bienestar Xochimilco

La precariedad no es solo de mobiliario. El testimonio recabado por Fuerza Informativa Azteca revela un problema de salubridad grave:

“Hace unos años inclusive tuvimos infestación de chinches que hasta el momento no lo han solucionado”.

A esto se suma la falta de docentes. Para atender a más de 150 alumnos repartidos en cuatro semestres, apenas hay entre ocho y diez profesores. “No se dan abasto, muchas veces no teníamos clases”, denuncian.

Maestros “becarios” de 12 mil pesos

La crisis también golpea a los docentes. Lejos de tener plazas dignas, los profesores de la UBBJ Xochimilco laboran en condiciones lamentables:

  • Sueldo: Menos de 12 mil pesos mensuales.
  • Estatus: No están contratados formalmente, figuran como “becarios”.
  • Prestaciones: Sin seguridad social (ISSSTE) ni beneficios de ley.

“Por eso se van”, explica el alumno, evidenciando la rotación constante de personal que afecta la calidad educativa.

La estafa final: “No aceptamos esa universidad”

Lo más doloroso llega al final de la carrera. Después de soportar las chinches y la falta de maestros, los egresados se topan con una pared en el mundo real: sus estudios son vistos con desconfianza.

“Muchas empresas privadas no nos quieren contratar... luego luego ven que es Universidad del Bienestar Benito Juárez y dicen: ‘No, no aceptamos esa universidad’”. Además, persisten las quejas sobre la falta de entrega de títulos o la validez oficial de los mismos.

El estudiante que se atrevió a denunciar estas condiciones pagó caro su valentía. Asegura que, tras alzar la voz, las autoridades del plantel tomaron represalias directas: “Me dijeron: ‘sabes qué, estás reprobado, ya no te queremos aquí'".

Irónicamente, la directora general del sistema, Raquel Sosa, había sugerido este plantel en crisis como la “solución” para reubicar a los estudiantes desalojados del plantel Cuauhtémoc, proponiendo moverlos de una escuela sin sede a una escuela con plagas.