Bajo un panorama global de incertidumbre, la Universidad Anáhuac presentó su balance anual de actividades correspondiente al ciclo 2025. Durante el evento, la máxima autoridad de la institución compartió una serie de reflexiones profundas sobre las dificultades que enfrentó el sector educativo tanto en el territorio nacional como a escala internacional.

El rector inició su comparecencia subrayando que el periodo reciente se caracterizó por ser un camino de alta complejidad, donde las prioridades globales parecieron desviarse de los valores fundamentales que sostienen la esencia del aprendizaje.

La Universidad Anáhuac presenta su balance anual en un contexto educativo global

Según el análisis del directivo, la sociedad actual atraviesa un momento histórico donde la búsqueda de la verdad, el bienestar común y la dignidad individual han pasado a un segundo plano.

Lamentó que el enfoque del mundo se haya dispersado en múltiples preocupaciones, descuidando paradójicamente el proceso formativo de las nuevas generaciones de universitarios. Ante este escenario de crisis de valores, la Anáhuac adoptó una postura proactiva para contrarrestar la tendencia de abandono en la instrucción académica superior.

En términos cuantitativos, la institución reportó un crecimiento significativo en su capacidad de atención. La universidad logró expandir su catálogo académico en un seis por ciento, lo que permitió integrar a una comunidad estudiantil de 15 mil 290 alumnos. Este despliegue educativo se sostiene a través de cincuenta y dos licenciaturas diferentes, las cuales han sido rediseñadas para otorgar un papel preponderante a las innovaciones tecnológicas de vanguardia.

Crecimiento del 6% en el catálogo académico, incluyendo innovaciones tecnológicas

El informe hizo especial énfasis en que el progreso tecnológico actual, si bien ofrece herramientas asombrosas, también plantea interrogantes preocupantes que obligan a una reestructuración de los métodos de enseñanza tradicionales. El rector señaló que la humanidad se encuentra en un punto de inflexión que exige cuestionar la evolución de la pedagogía.

En este sentido, reafirmó que la meta primordial de la universidad es preparar a profesionales capaces de generar respuestas efectivas ante las diversas problemáticas que aquejan a la sociedad moderna.

Un punto crucial del discurso fue la advertencia de que las crisis contemporáneas no deben entenderse únicamente desde una óptica económica, técnica o social. El dirigente universitario enfatizó que el reto más apremiante que enfrenta el individuo hoy en día radica en la preservación del humanismo y la integridad ética. Para la institución, la formación técnica carece de sentido si no se acompaña de una brújula moral sólida que guíe las acciones de sus egresados en un entorno tan volátil.