El tren interoceánico fue construido sobre trazos ferroviarios heredados del porfiriato, sin una modernización integral del diseño geométrico ni adecuaciones al tamaño actual de los vagones, de acuerdo con un análisis realizado por especialistas en transporte de la Universidad Iberoamericana .

Los expertos advierten que corregir curvas y replantear el trazo original habría sido un factor clave para reducir riesgos en la operación del tren interoceánico , ya que el proyecto retomó rutas definidas hace más de un siglo, cuando las condiciones técnicas y las dimensiones del material rodante eran completamente distintas.

Las conclusiones forman parte del estudio titulado “Radiografía de una falla y responsabilidad ética”, presentado por académicos especializados en transporte e infraestructura ferroviaria, quienes señalan deficiencias de diseño, planeación y supervisión en el desarrollo del proyecto.

Trazos del porfiriato sin rediseño

De acuerdo con Manuel del Moral, consultor en transporte de la Universidad Iberoamericana , el problema no radica en el estado de la vía, sino en que el trazo original nunca fue rediseñado.

“No hay un rediseño geométrico, es decir, es el mismo proyecto definido desde los trazos establecidos en tiempos de Porfirio Díaz… los trazos son exactamente los mismos”, explicó.

Esto implica que el tren interoceánico opera sobre una geometría pensada para otra época, sin considerar las exigencias técnicas actuales ni los estándares de seguridad contemporáneos.

Cuestionamientos sobre el diseño de los vagones del tren interoceánico

El análisis también advierte inconsistencias en las dimensiones de los vagones, particularmente en los vagones uno y tres, lo que podría generar comportamientos desiguales durante la operación del tren.

Del Moral subrayó que las magnitudes y longitudes distintas entre vagones son un elemento que no puede pasarse por alto en un sistema ferroviario que circula sobre curvas antiguas y no corregidas.

Un “cáncer” para la infraestructura

Los especialistas coincidieron en que la presión por iniciar y concluir obras de infraestructura en plazos reducidos afecta la calidad de los proyectos.

“Esta urgencia por empezar y terminar los proyectos termina siendo un cáncer para el desarrollo de la infraestructura”, advirtió Del Moral.

La falta de tiempos adecuados para planeación, rediseño y pruebas técnicas incrementa el riesgo de fallas estructurales y operativas, señalaron.

¿Quién debe investigar los accidentes ferroviarios?

Los académicos también cuestionaron que las fiscalías sean las encargadas de investigar este tipo de incidentes, en lugar de organismos técnicos especializados, como ocurre en otros países.

Agustín Ortega, ingeniero especialista en caminos y ferrocarriles de la Universidad Iberoamericana , criticó que las autoridades presenten información sin un ejercicio de rendición de cuentas pública.

“No me latió que un mes después aparezca la fiscalía con un video, sin dar la cara ni responder preguntas. La investigación debería estar en manos de especialistas de la disciplina”, sostuvo.

Los especialistas concluyen que México necesita un organismo técnico independiente dedicado a investigar accidentes ferroviarios, con criterios científicos y transparencia, para evitar que errores de diseño y planeación se repitan en proyectos estratégicos.

A un mes del descarrilamiento, el Tren Interoceánico sigue envuelto en dudas