Mientras el discurso oficial busca culpar a la política arancelaria de Donald Trump por la inestabilidad financiera, la prestigiosa revista británica The Economist desmiente la narrativa de Palacio Nacional. En un contundente análisis, la publicación asegura que los problemas económicos de México son internos y consecuencia directa de las decisiones legislativas de la actual administración.
La revista señala que la reforma judicial y la desaparición de los organismos autónomos son los verdaderos verdugos de la confianza internacional, al generar una profunda inseguridad jurídica y una concentración de poder que asfixia a los sectores clave de la economía.
Inversión débil y "garrote" fiscal
El diagnóstico es claro: el acceso al capital privado en México se ha vuelto más limitado. La incertidumbre sobre quién y cómo se imparte justicia ha provocado una inversión débil y un crecimiento económico que camina a paso lento. The Economist destaca que, lejos de incentivar la competitividad, el gobierno ha optado por medidas coercitivas contra las grandes empresas, utilizando el aparato estatal como una herramienta de presión en lugar de fomento.
Esta política de "brazo duro" contra la iniciativa privada ha neutralizado las ventajas competitivas que México debería estar aprovechando en el mercado global, dejando al país en una posición de vulnerabilidad autoconstruida.
El lastre de la delincuencia e inseguridad
Finalmente, el semanario británico advierte que México enfrenta una crisis de delincuencia e inseguridad que actúa como una barrera infranqueable para el desarrollo. Sin un Estado de derecho sólido y con niveles de violencia al alza, es imposible que el país logre un crecimiento económico sostenido, sin importar qué tan favorables sean las condiciones externas.
La herencia de sombras de la reforma electoral y judicial está pasando la factura: México no está perdiendo por factores externos, está perdiendo por las decisiones de un gobierno que prefirió el control político sobre la estabilidad económica.