En Cuba, informar tiene costo. En cuestión de días, periodistas independientes denunciaron arrestos, vigilancia frente a sus casas, agresiones físicas y amenazas que no sólo los alcanzan a ellos, sino también a personas cercanas. Esa cadena de hechos llevó a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a lanzar una nueva condena pública.

La SIP advirtió que no se trata de incidentes aislados, sino de una nueva ola de represión en un contexto marcado por el deterioro económico y social en la isla, así como por el aumento del descontento ciudadano.

El señalamiento llega, además, en un momento especialmente delicado. La edición 2025 del Índice Chapultepec, difundida por la propia SIP, ubica a Cuba como un país de Alta Restricción, una categoría que refleja un entorno cada vez más cerrado para la libertad de expresión y de prensa.

Los casos más recientes de represión contra periodistas en Cuba

Entre los hechos más recientes está la detención de la periodista independiente Yunia Figueredo, ocurrida el 10 de marzo, luego de participar en una protesta ciudadana. Ese mismo día también fue arrestada la periodista Yania Suárez, aunque hasta ahora no se han aclarado públicamente su situación legal ni los cargos en su contra.

Otro de los casos señalados es el de Camila Acosta, quien denunció el 9 de marzo que agentes de la Seguridad del Estado reinstalaron un cerco policial afuera de su vivienda en La Habana para impedirle salir.

También el periodista Vladimir Turró sufrió una agresión el 7 de marzo, cuando documentaba presuntos actos de corrupción relacionados con servicios públicos. De acuerdo con el comunicado, una funcionaria lo agredió físicamente y destruyó su teléfono celular mientras realizaba su labor informativa.

El régimen no sólo hostiga a periodistas

La SIP también expresó preocupación por las presiones ejercidas contra familiares y personas cercanas a creadores de contenido críticos del régimen cubano. Entre los casos citados están las citaciones a la madre y a una amiga de la youtuber Anna Bensi, así como las visitas policiales denunciadas por el padre de Amanda Andrés Navarro, integrante del proyecto digital Fuera de la Caja.

A eso se suman los mensajes intimidatorios recibidos por la periodista Alejandra García, del medio independiente La Hora de Cuba. La SIP advirtió que este tipo de amenazas ya ha precedido antes a detenciones arbitrarias contra comunicadores, lo que vuelve más alarmante este nuevo episodio.

Lo que dijo la SIP sobre el patrón de hostigamiento

El presidente de la SIP, Pierre Manigault, afirmó que la repetición de arrestos, cercos policiales, agresiones y amenazas demuestra el uso sistemático del aparato estatal para la represión de periodistas y comunicadores independientes.

La presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa de la organización, Martha Ramos, añadió que la persecución también alcanza a familiares y allegados como parte de una estrategia para generar miedo y empujar a la autocensura.

Por qué vuelve a encenderse la alerta sobre Cuba

La nueva condena de la SIP no llega en un vacío. Ocurre en medio de un escenario de crisis económica, malestar social y mayores expresiones de inconformidad en la isla, un contexto que, según la organización, ha venido acompañado de nuevas trabas para informar y expresarse.

Lo que muestran estos casos, más que una suma de incidentes, es un mismo mensaje: en Cuba, el periodismo independiente y la crítica digital siguen enfrentando vigilancia, presión y castigo. Y cada nuevo arresto o amenaza refuerza la preocupación regional por el deterioro de la libertad de prensa en la isla.