La política capitalina suma un nuevo capítulo con miras al futuro. En medio de críticas, tensiones internas y decisiones que han generado ruido dentro de su partido, el diputado federal de Morena, Sergio Mayer, dejó ver una ambición clara: gobernar la Ciudad de México, aunque no en el corto plazo.

¿Sergio Mayer a la jefatura de gobierno?

Durante una entrevista el legislador no dudó en reconocer que su mayor aspiración política es convertirse en jefe de Gobierno de la capital. Sin rodeos, expresó que el cargo le atrae, aunque subrayó que no es una meta que busque de forma inmediata.

Mayer planteó una ruta a largo plazo. Según explicó, su intención es consolidar su carrera durante al menos dos sexenios más antes de pensar en competir por la administración de la Ciudad de México. Es decir, proyecta su posible candidatura dentro de unos 12 años.

“Me encantaría ser jefe de Gobierno”, afirmó, dejando claro que su estrategia pasa por la preparación y la continuidad dentro de la vida pública. Para el diputado, el tiempo juega a su favor y considera que llegará en una etapa de mayor madurez política.

Preparación política: dos sexenios como objetivo

El legislador detalló que su plan contempla fortalecer su experiencia, presencia y estructura dentro del escenario político nacional. La apuesta, dijo, es crecer paso a paso, evitando saltos apresurados que puedan debilitar su aspiración.

En ese sentido, Mayer se muestra convencido de que su trayectoria puede evolucionar si mantiene constancia en el servicio público. Su discurso apunta a una construcción gradual, en la que busca legitimarse dentro de Morena y ante la ciudadanía.

Sergio Mayer y su ingreso a un reallity show

Las declaraciones del diputado llegan en un contexto complejo. Su reciente decisión de solicitar licencia en la Cámara de Diputados para participar en el reality show La Casa de los Famosos desató una ola de cuestionamientos, incluso al interior de Morena.

El caso escaló al punto de que la Comisión de Honestidad y Justicia del partido abrió un proceso interno y determinó suspender temporalmente algunos de sus derechos partidarios. Entre las sanciones, se incluyó la restricción para participar en actividades internas y procesos de selección.

Este episodio colocó a Mayer en el centro del debate sobre la seriedad y compromiso de los legisladores, especialmente en momentos clave del trabajo parlamentario.

Más allá de la polémica mediática, el diputado aseguró que también enfrenta resistencias dentro de su propio partido. Según su versión, algunas críticas responden a diferencias políticas y a disputas internas.

“Generó incomodidad a ciertas personas”, señaló, al sugerir que su presencia en Morena no es bien vista por todos los sectores. En ese contexto, se considera no un enemigo, pero sí un competidor dentro de las dinámicas internas.

La licencia, una práctica común, según Mayer

Ante los cuestionamientos, Mayer defendió su decisión de pedir licencia, argumentando que se trata de un recurso habitual entre legisladores. Explicó que este mecanismo se utiliza para atender asuntos personales, profesionales o políticos sin perder la curul.

Sin embargo, reconoció que, en términos políticos, su decisión pudo haber sido interpretada como un error, sobre todo por el momento en que ocurrió.

Pese a las controversias, Sergio Mayer se mantiene firme en su visión a largo plazo. Continúa en su cargo y no descarta que, con el paso de los años, logre posicionarse como una opción viable para gobernar la capital del país.

Su aspiración, aunque lejana en el tiempo, ya está sobre la mesa. Y en un escenario político donde las trayectorias se construyen entre aciertos y tropiezos, su camino apenas comienza a definirse.