La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum ha encontrado un obstáculo inesperado: sus propios aliados. El dictamen, que busca adelantar el ejercicio de revocación de mandato de 2028 a 2027, ha provocado un choque en el Senado. Mientras el ala dura de Morena descarta cualquier modificación, el Partido del Trabajo (PT) ha comenzado a desmarcarse, evidenciando una falta de apoyo que quedó de manifiesto durante la reciente votación en comisiones.

Los presidentes de las comisiones de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos, Óscar Cantón Zetina y Enrique Inzunza, se mantienen firmes en no alterar el dictamen. "Cada uno tiene la libertad de votar como desee... el pueblo es el que va a calificar", sentenció Cantón Zetina, cerrando la puerta a cambios en comisiones, aunque dejando abierta la posibilidad de reservas en el pleno.

Sheinbaum exhibe el "miedo" de sus aliados

Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum no evitó el tema en su mañanera de este miércoles. Con franqueza, la mandataria atribuyó la resistencia del PT no a una cuestión de principios, sino a un cálculo de supervivencia electoral.

"Hay otros que han venido con nosotros con el proyecto, pues que temen que vamos a reducir su votación. Esa es la verdad", lanzó la presidenta refiriéndose a la posibilidad de que su aparición en la boleta en 2027 opaque o reste votos a los partidos de la coalición.

La oposición advierte un "piso disparejo"

Para el bloque opositor, la propuesta es un intento "descarado" de intervención gubernamental. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, exigió retirar el dictamen advirtiendo que la revocación en 2027 generará un piso disparejo en las elecciones intermedias. "Las y los senadores del PRI estaremos todos presentes para votar en contra... no construye ni fortalece la competencia democrática", aseguró Alito Moreno.

Por su parte, el senador Saúl Monreal intentó suavizar el conflicto con sus aliados: "No hay que satanizar a los amigos del PT", pidió, mientras Enrique Inzunza defendía que la decisión final de abrir el procedimiento en 2027 o 2028 le corresponde exclusivamente al "pueblo de México".

Análisis Azteca Noticias

Al proponer la revocación en 2027, Morena obliga a sus aliados a competir por la atención contra la figura de la propia presidenta Sheinbaum. Lo que la oposición lee como un plan para "deshacerse de sus aliados", el oficialismo lo vende como democracia directa, pero en el fondo, es una lucha por el control del tablero hacia la sucesión del 2030. Con el nombre de la presidenta en las elecciones intermedias, se estaría haciendo proselitismo para jalar votos y fortalecer aún más al partido en el poder.