La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, abre una puerta a la incertidumbre criminal. Lejos de representar el fin de la violencia, el deceso del líder detona una inminente guerra de sucesión dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

En entrevista para Hechos AM, el periodista y experto en seguridad Jorge Fernández Menéndez destapó la realidad más incómoda del caso: la inacción gubernamental de los últimos seis años empoderó a estas organizaciones al grado de cederles el control de territorios completos.

CJNG empoderado: El saldo de “abrazos, no balazos”

Para el conductor de Todo Personal en ADN Noticias, el debate sobre quién asume el trono del “cártel de las cuatro letras” oculta un problema estructural. La falta de contundencia estatal fortaleció la impunidad y permitió la expansión desmedida del grupo.

“El mayor costo que nos generó fue que empoderó a los grupos criminales. Ya no solo querían un espacio de poder, querían la presidencia municipal, el gobernador, los negocios, las minas, advirtió Fernández Menéndez.

Esta expansión económica explica por qué descabezar al cártel resulta insuficiente. Los criminales operan en más de 40 países como empresas transnacionales, sostenidos por redes de lavado de dinero y protección política que permanecen intactas.

El peligro de la fragmentación del CJNG en México

El CJNG no funciona con una jerarquía inamovible, sino mediante un sistema de “franquicias”. Otorga su nombre y armas a bandas locales —como ocurrió con “La Barredora” en Tabasco— para controlar plazas a distancia. Sin “El Mencho” como eje articulador, estas células locales pierden el estímulo de unidad.

“Los dos, tres o cuatro personajes centrales del cártel que siguen en libertad, necesariamente comenzarán a disputar los espacios de poder”, explicó el experto. Nombres como “El Sapo” (líder de brazos armados de élite), “El Jardinero” (operador financiero) y “El 03”, hijastro de Oseguera y Rosalinda González, figuran en la lista de sucesión, pero en el crimen organizado el liderazgo no se hereda: se arrebata con violencia.

Extorsión y secuestro: la “nueva” amenaza ciudadana

La historia criminal de México prueba que la muerte de grandes capos provoca una pulverización de los grupos. Ocurrió con el Cártel de Sinaloa y ocurrirá con el CJNG.

Fernández Menéndez lanzó una alerta directa para la población civil: al dividirse, estas mafias se vuelven logísticamente vulnerables, pero compensan su pérdida de ingresos internacionales con delitos locales que asfixian a la sociedad. Extraen recursos mediante la extorsión a productores de aguacate y limón, el cobro de piso a pequeños negocios y el secuestro.

El panorama exige una nueva estrategia. Sin una inversión real en seguridad —México invierte apenas el 0.36% de su PIB frente al 4% de naciones como Colombia— y sin voluntad política para romper las redes financieras municipales, el reemplazo de Oseguera Cervantes es solo un trámite temporal para el crimen organizado.