La jornada laboral en el Parque Avía de Santa Catarina, Nuevo León, comenzó con una protesta contundente. Los trabajadores de la empresa Valsa Alimentos decidieron detener sus actividades este lunes para denunciar una grave violación a su intimidad: la presunta instalación de cámaras de seguridad dentro de los baños, tanto de hombres como de mujeres.
El conflicto estalló luego de que uno de los empleados fuera despedido de manera inmediata tras intentar exhibir esta situación, la cual ha sido calificada por el personal como un acto de acoso y una invasión total a su privacidad.
Alzar la voz le costó su empleo
Todo comenzó cuando un trabajador detectó los dispositivos de grabación en un área donde la ley prohíbe estrictamente la vigilancia por razones de dignidad humana. Al recolectar pruebas y cuestionar a los directivos sobre la presencia de estas cámaras en los sanitarios, la respuesta de la empresa no fue la transparencia, sino el despido.
Este acto fue visto por el resto de la plantilla como una represalia directa, lo que encendió la mecha para organizar el paro laboral de este lunes.
"Nos cambiábamos ahí": El temor de las trabajadoras
La noticia corrió como pólvora en redes sociales, donde excolaboradores de la planta también alzaron la voz. Una usuaria comentó con preocupación: "¡Qué miedo! Varias compañeras y yo nos cambiábamos la blusa ahí, dentro de los baños y lockers".
Esta revelación pone sobre la mesa un riesgo mayor, pues no solo se trata de vigilancia durante el uso de los sanitarios, sino de la vulnerabilidad de las empleadas que utilizan esos espacios como vestidores ante la falta de áreas adecuadas.
El paro como medida de presión
Los trabajadores se congregaron a las afueras de la planta para exigir el respeto a sus derechos laborales básicos. Su pliego de peticiones es claro: exigen el retiro inmediato de cualquier dispositivo de grabación en zonas privadas, la reinstalación de su compañero despedido y una garantía por escrito de que no habrá más represalias.
¿Qué dice la ley sobre cámaras en baños?
Es importante recordar que, aunque las empresas tienen derecho a instalar cámaras para seguridad y productividad, existen límites éticos y legales.
Lugares como baños, vestidores o zonas de descanso están protegidos por el derecho a la intimidad. Instalar cámaras en estos puntos puede derivar en sanciones legales graves y demandas por daño moral, ya que atenta contra la integridad de las personas.
El silencio de la empresa
Hasta el momento, los directivos de Valsa Alimentos no han emitido una postura oficial que aclare por qué se instalaron estos dispositivos o bajo qué argumento legal se justificó el despido del denunciante.