En la mañana del martes 20 de enero de 2026, una niña de solo 9 años, originaria de la villa Fernando de la Mora en Paraguay, jugaba con una moneda de gran tamaño. La llevó a su boca y accidentalmente la tragó. El objeto se atoró en su esófago.
Tras ello, su familia la trasladó de inmediato al hospital Materno Infantil de la ciudad, pero la falta de equipo médico obligó a llevarla con urgencia al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (INERAM). Allí, el doctor Carlos Morínigo realizó una esofagoscopia para extraerla.
Médicos de Paraguay extraen con éxito una moneda del esófago de una niña
El doctor Carlos Morínigo, neumólogo a cargo, confirmó el procedimiento. “El día de ayer procedimos a la extracción de la moneda de mil (guaraníes) que se encontraba alojada en el esófago, atascada”, explicó.
La moneda causaba molestias intensas al tragar y provocaba salivación excesiva en la pequeña, explicó el especialista. El equipo médico actuó rápido y extrajo el objeto por medio de una endoscopía .
Afortunadamente, la niña quedó estable tras la intervención, presenta buenos signos vitales y permanece con su familia.
Alerta en Paraguay: Cuatro casos de niños que tragan objetos en tres semanas
El doctor Morínigo reveló que estos incidentes se multiplican, ya que en otro hospital hay un caso similar con una niña de apenas 3 años de edad, lo cual representa el cuarto caso en apenas tres semanas de este año 2026.
Los hospitales pediátricos en Paraguay enfrentan un aumento de emergencias similares. Niños pequeños llevan a la boca monedas, juguetes o elementos accesibles, lo que genera atascos en el esófago y requiere intervenciones urgentes. Apenas hace unos días que en Ñemby, una niña se atragantó al tragar un pequeño zapato de una muñeca de juguete.
Recomendaciones para prevenir la asfixia infantil
El neumólogo Carlos Morínigo aprovechó el caso para alertar a los padres. Insiste en redoblar el cuidado con los niños pequeños. Destaca la importancia de supervisar qué objetos tienen a mano durante el juego. Los pequeños suelen llevar a la boca cualquier cosa al alcance, lo que eleva los riesgos de asfixia o complicaciones respiratorias.