En una operación conjunta de gran relevancia para la seguridad en el Estado de México, personal de la Fiscalía General de la República y de la Secretaría de Marina lograron la captura de Marcelino “N”, conocido como “El Marce”. Este individuo era buscado como un objetivo primordial debido a su papel en la generación de actos violentos dentro de la demarcación de Ecatepec.

La relevancia de este arresto radica en que el imputado era considerado uno de los principales objetivos prioritarios para las instituciones de seguridad, debido a su presunta responsabilidad en la escalada de violencia que ha afectado al municipio de Ecatepec de Morelos en tiempos recientes.

Captura de Marcelino 'N', alias 'El Marce', clave en la violencia en Ecatepec

Las líneas de investigación institucional señalan a Marcelino “N” como el probable dirigente de la Unión de Líderes Independientes para los Problemas Sociales, agrupación que se presume vinculada con ilícitos como el secuestro y la extorsión en la región mexiquense.

Aunque esta agrupación se presentaba públicamente con una estructura de carácter social o gremial, las indagatorias judiciales sugieren una realidad mucho más compleja y alarmante: el uso de esta fachada para coordinar y ejecutar actividades ilícitas de alto impacto.

Entre los delitos que se le imputan a “El Marce” y a la organización que presuntamente encabezaba, destacan el secuestro y la extorsión. Estos ilícitos se habrían convertido en el motor financiero de la agrupación, afectando sistemáticamente a comerciantes, transportistas y ciudadanos de la región mexiquense.

Su detención busca desarticular redes delictivas en el Estado de México

El control que ejercía esta célula criminal en puntos clave de la zona oriente del Estado de México no solo generaba ingresos ilícitos constantes, sino que también mantenía un clima de inseguridad y zozobra entre la población civil.

La captura de este individuo representa un paso significativo en la estrategia de pacificación de la zona metropolitana. Al desarticular el mando de la ULIDEPS, las autoridades buscan debilitar la red de complicidades y operatividad que permitía la ejecución de estos crímenes.

Con el traslado de Marcelino “N” ante las instancias correspondientes, se da inicio al proceso legal para deslindar responsabilidades, mientras que las fuerzas de seguridad mantienen la vigilancia en la demarcación para evitar que el vacío de poder generado por esta detención derive en nuevos enfrentamientos o reorganizaciones de las células delictivas locales.