Un camellón construido con recursos públicos en Cuautitlán Izcalli , Estado de México , terminó convertido en un nuevo foco de conflicto vecinal. Lo que fue presentado como una solución a un supuesto problema de vialidad, hoy es señalado por habitantes como una obra mal planeada que solo agravó el tráfico y la movilidad en la zona.

La intervención se realizó sobre avenida El Jacal , una vialidad que, de acuerdo con los propios vecinos, funcionaba de manera adecuada antes de la obra. Sin embargo, tras la colocación del camellón, la circulación se volvió más lenta, confusa y riesgosa para automovilistas y peatones.

Para los habitantes, este caso refleja una práctica recurrente en distintos municipios del país: obras públicas costosas que no responden a necesidades reales, que terminan generando más problemas de los que prometían resolver y que representan un gasto millonario del erario.

Una obra que no resolvió el problema de la vialidad

Vecinos aseguran que la vialidad contaba con espacio suficiente y que el tránsito fluía sin mayores complicaciones antes de la intervención. La colocación del camellón, lejos de mejorar la movilidad, provocó cuellos de botella, maniobras forzadas y mayor congestionamiento.

“Es una mala idea por el tráfico, está peor”, señaló Mariana, una de las vecinas afectadas, quien afirma que el problema se incrementó desde que comenzaron los trabajos.

Fracaso de la obra por falta de retornos

La molestia escaló cuando los habitantes detectaron errores básicos de planeación, como la ausencia de retornos vehiculares. Ante la imposibilidad de realizar vueltas seguras, algunos tramos del camellón tuvieron que ser destruidos por los propios vecinos, evidenciando la falta de previsión por parte de las autoridades.

Miguel Ángel Centeno, otro residente, explicó que la obra fue modificada varias veces sin resolver el problema.

“Se supone que era para hacer vueltas, pero no hicieron caso y otra vez volvieron a tapar. Está mal planeada”, denunció.

“Hay otras necesidades más urgentes”

Para los habitantes de Cuautitlán Izcalli , la obra del camellón representa algo más que un problema vial. Lo consideran una muestra de que las autoridades no escuchan las verdaderas necesidades de la población, que van desde seguridad hasta infraestructura educativa.

“Las escuelas están muy descuidadas, la seguridad sobre todo, aquí hay muchos asaltos. Yo creo que tenemos otras necesidades”, reclamó Miguel Ángel Centeno.

Sospechas por el uso de recursos públicos

El enojo vecinal también se alimenta de la percepción de que este tipo de obras solo sirven para beneficiar intereses personales o políticos, sin un impacto real en la calidad de vida de la comunidad.

Algunos habitantes no descartan que parte del presupuesto haya sido desviado. “Para echarse lo del arquitecto en los bolsillos”, dijo Ismael, mientras que Miguel López fue más directo: “Los dirigentes son los que se están llevando su lana”.