Si eres adulto y no estás seguro de si recibiste la vacuna contra el sarampión , si ya padeciste la enfermedad, o si como adultos deben vacunarse, es importante conocer su situación para proteger de su salud y la de quienes los rodean.

Aquí te decimos paso a paso según tu año de nacimiento, si tuviste sarampión o si recibiste la vacunación, indicándote de manera clara cuándo es necesario aplicarte la vacuna. Seguir estas indicaciones puede ayudarte a prevenir complicaciones graves asociadas al sarampión y mantener tu sistema inmunológico protegido.

¿Los adultos también se vacunan contra el sarampión?

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) elaboró un esquema claro para que los adultos sepan si deben aplicarse la vacuna contra el sarampión. Según la guía, lo primero que debes considerar es tu año de nacimiento:

  • Antes de 1957: probablemente ya tuviste sarampión y no necesitas vacuna.
  • Entre 1957 y 1989: si tuviste la enfermedad o fuiste vacunado, no requieres dosis adicional. En caso contrario, o si no recuerdas, se recomienda vacunarte.
  • Entre 1990 y 2006: si tuviste sarampión o recibiste las dos dosis de la vacuna, no necesitas más dosis. Si no fue así o no estás seguro, lo indicado es aplicarte la vacuna.

Protegerte a ti mismo no solo cuida tu salud , sino que también protege a quienes te rodean. Revisar tu historial de vacunación y, de ser necesario, aplicarte la dosis correspondiente es un paso clave para frenar el sarampión.

Prevención del sarampión

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite a través de gotículas expulsadas por una persona enferma al hablar, toser o estornudar.

Debido a su nivel de contagio, es fundamental tomar medidas preventivas para protegerte y proteger a quienes te rodean. Si presentas síntomas, es importante usar cubrebocas y permanecer en casa para evitar la propagación del virus. Los signos y síntomas del sarampión suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición e incluyen:

  • Salpullido con manchas rojizas que generalmente aparecen primero en la cara y detrás de las orejas, extendiéndose luego al pecho y al resto del cuerpo.
  • Enrojecimiento e inflamación de los ojos.
  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre, goteo nasal, tos seca y dolor de garganta.
  • Manchas blancas diminutas con centro blanco-azulado y fondo rojo en la boca, conocidas como manchas de Koplik, que son características de la enfermedad.

No es necesario vacunarse si ya cumples alguno de estos criterios:

  • Tienes tu esquema de vacunación completo.
  • Ya padeciste la enfermedad.
  • Recibiste en algún momento la vacuna de refuerzo.

Si no cumples con ninguno de estos criterios, la recomendación es vacunarte para prevenir complicaciones graves que el sarampión puede ocasionar, como neumonía, encefalitis y daños neurológicos.