En el kilómetro 67 de la carretera Guadalajara–Tepic, a la altura del acceso improvisado hacia la comunidad de Ostotipaquillo, quedaron visibles las huellas de los narcobloqueos atribuidos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Las marcas que dejó la furia del CJNG

En el punto donde sucedió la jornada violenta, aún se observan las marcas del incendio sobre el asfalto y la tierra: un círculo de varios metros de diámetro y restos de carrocería esparcidos a lo largo del camino.

Los vehículos incendiados, que ya comenzaron a ser removidos para reabrir la circulación, los que fueron consumidos casi en su totalidad por el fuego.

Entre las unidades afectadas se puede encontrar una combi de carga que, de acuerdo con los rótulos parcialmente visibles, transportaba mobiliario, principalmente sillas.

La cabina quedó reducida a estructura metálica; las llantas se fundieron hasta dejar solo alambres y las placas son ilegibles.

A unos metros se localiza otro vehículo de carga que transportaba productos perecederos. En el lugar permanecen restos calcinados de tomate, mandarinas, cebollines, repollo, plátano y fresas, así como rejas de plástico y cajas utilizadas para el traslado de mercancía. La intensidad del fuego consumió tanto la carga como el motor y el interior de la cabina.

Autoridades colocaron conos de señalización para advertir a los automovilistas y pedirles disminuir la velocidad mientras continúan las labores para despejar completamente la vía.

Este tramo fue uno de los más de 500 bloqueos registrados el domingo 22 de febrero, aunque actualmente la circulación se encuentra abierta de manera parcial mientras se retiran los restos de las unidades siniestradas.

La furia que dejó a varios trabajadores sin sustento

Hoy la carretera vuelve a abrirse paso entre conos y restos humeantes, pero en el kilómetro 67 persiste la evidencia de la violencia: fierros retorcidos, mercancía hecha ceniza y pérdidas que nadie ha cuantificado.

Más que vehículos calcinados, lo que quedó fue el impacto directo a trabajadores y familias que vieron su sustento reducido a escombros en cuestión de segundos.