Apenas un día después de su espectacular despegue desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, la misión Artemis II ha comenzado a reescribir los libros de historia. Este 2 de abril de 2026, los cuatro tripulantes a bordo de la cápsula Orion de la NASA lograron un impresionante récord en órbita terrestre, alcanzando una altitud de casi 70 mil 400 kilómetros antes de emprender su viaje definitivo hacia la Luna.
Este hito marca la mayor distancia a la que una nave tripulada ha orbitado nuestro planeta antes de salir de su influencia, superando las marcas establecidas hace más de medio siglo.
Un inicio de vuelo que supera al programa Apolo
El viaje de la misión Artemis II no es solo un regreso simbólico a nuestro satélite natural, sino un verdadero salto técnico hacia el espacio profundo.
Tras el lanzamiento, la nave realizó maniobras críticas para elevar su órbita en forma de elipse. Esto permitió a los astronautas Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen probar los sistemas vitales en un entorno seguro, pero a una altitud sin precedentes.
Durante esta fase, conocida como órbita terrestre alta, la tripulación se alejó a miles de kilómetros, una distancia asombrosa si consideramos que, como referencia, la Estación Espacial Internacional vuela a tan solo unos 400 kilómetros de altura.
El hielo lunar que vale billones: esto busca realmente Artemis II en la Luna
En estas horas clave, los especialistas no solo comprobaron los sistemas de soporte de vida, sino que efectuaron una demostración de operaciones de proximidad pilotando la nave de forma manual.
Este récord en órbita terrestre sirvió como el preparativo perfecto para la inyección translunar (TLI), la maniobra de encendido de motores que finalmente los sacó de la órbita de la Tierra para enviarlos directamente hacia la cara oculta de la Luna.
¿Qué harán los astronautas en los próximos días?
El éxito de estas primeras maniobras confirma que la cápsula Orion y su tripulación están listas para enfrentar los retos de los viajes de larga duración.
La actual proeza orbital eclipsa los logros de los primeros días del programa Apolo, demostrando una evolución tecnológica innegable por parte de la NASA y sus agencias aliadas.
El plan de vuelo de 10 días continuará su curso trazando una trayectoria en forma de ‘ocho’ alrededor de la cara oculta de la Luna, garantizando un retorno seguro impulsado por la propia gravedad de este satélite natural.
Al final de su trayecto, no solo se llevarán a casa el récord que acaban de establecer en la Tierra, sino que también se espera que rompan la marca de la mayor distancia alcanzada en la historia por un ser humano, superando los 400.171 kilómetros que impuso el Apolo 13 (que según la NASA se logrará en el sexto día).
Sin duda, la misión Artemis II nos mantiene al borde del asiento, demostrando que los límites humanos están hechos para romperse