La primera misión en orbitar la Luna en más de medio siglo ha comenzado oficialmente, y la Misión Artemis II ya está dando mucho de qué hablar en el ámbito científico y periodístico. A una altitud que supera los 7 mil kilómetros, cuatro astronautas cabalgan a bordo de la cápsula Orión en una travesía histórica.
A pesar de la tecnología de vanguardia implementada en este proyecto, la exploración del espacio profundo siempre conlleva retos humanos y técnicos que deben resolverse sobre la marcha.
Un itinerario de 240 horas y los primeros contratiempos a bordo
Las primeras 24 horas del viaje se utilizaron de manera exclusiva para lograr estabilizar la nave mientras orbitaba la Tierra. A partir de ahí, el viaje a la Luna contempla un trayecto de cuatro días de ida y otros cuatro de regreso, más un día adicional orbitando nuestro planeta antes de aterrizar. En total, es un viaje de 240 horas continuas.
Sin embargo, a menos de dos días de haber despegado, los astronautas en el espacio ya se toparon con una situación sumamente incómoda: el baño espacial se atascó. De inmediato, los equipos de control en tierra comenzaron a elaborar instrucciones precisas para que la tripulación pudiera acceder al ventilador, despejar la zona afectada y reactivar este sistema vital para el resto de la misión.
Salud espacial: La importancia del ejercicio en la cápsula Orión
Si esta misión durara seis meses o más, la tripulación enfrentaría graves estragos en su salud espacial. Los riesgos a largo plazo incluyen atrofia muscular veloz, disminución de capacidades visuales, piedras en los riñones, alargamiento de la columna, coágulos sanguíneos, insuficiencia de células T e incluso un mayor riesgo de padecer cáncer. Afortunadamente, la Misión Artemis II es mucho más corta.
Aun así, la disciplina es inquebrantable. Aunque la cápsula Orión es minúscula, obligando a los tripulantes a dormir apenas cuatro horas diarias y privándolos de bañarse, el ejercicio es obligatorio.
Susan Baggerman, directora de Salud y Rendimiento de Orión, explicó que diseñaron un novedoso dispositivo de volante de inercia. Este aparato les permite completar media hora diaria de ejercicios de resistencia y levantamiento de pesas, así como rutinas aeróbicas similares al remo, contrarrestando los efectos de la microgravedad.
El factor humano: Curiosidades y la reconquista del espacio por la NASA
Más allá de la rigidez científica, el componente humano está muy presente. Resulta que los cuatro tripulantes viajan acompañados de “Rise”, un simpático peluche con forma de luna sonriente que funge como mascota oficial y quinto integrante de la nave.
Además, iniciaron su primera mañana espacial despertando al ritmo de la canción “Sleepyhead” de la banda Young and Sick. Para documentar este examen de excelencia de la NASA, los viajeros llevaron consigo lápices, libretas y teléfonos celulares para captar material muy personal.
La Misión Artemis II no es solo una prueba técnica, es el primer gran paso hacia una nueva conquista del espacio, un recordatorio poético para la humanidad resumido en una transmisión desde la órbita: ‘
La hemos rodeado por completo y habíamos olvidado lo hermoso que es mirar hacia abajo’.
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