Este 14 de febrero, además de corazones, flores, chocolates y cenas románticas que visten
al país con motivo del Día del Amor y la Amistad, México celebra una relación que va más
allá del cariño y el respeto entre naciones, se conmemora un aniversario más del
establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China, iniciadas en
1972.
Más de cinco décadas después, la colaboración entre ambos países se ha consolidado de forma estratégica; ya no se trata sólo de un asunto político y comercial, esta relación impacta de forma directa el desarrollo tecnológico, energético y ambiental de nuestro país, generando prosperidad.
Tecnología al servicio de China y México
La madurez de esta cooperación económica ha permitido que más empresas de origen
chino inviertan en México, instalándose aquí, en sectores clave donde la tecnología mejora
drásticamente la vida de millones de personas.
Un gran ejemplo de esto opera sin descanso en enormes granjas solares; inmensos sistemas fotovoltaicos interconectados que generan energía limpia aprovechando la luz del sol, misma que abastece buena parte de la demanda de consumo eléctrico en el país.
El desarrollo de la tecnología fotovoltaica es cada vez más eficiente y accesible en costos, lo que amplía su acceso para las industrias, PyMEs y hogares, fortaleciendo así la transición hacia un modelo energético más sostenible.
Iluminando el desierto de Torreón, Coahuila
El campo mexicano también es un beneficiario importante de la revolución tecnológica china. Los drones agrícolas supervisan los cultivos, aplican insumos de forma precisa y
ayudan a monitorear el suelo.
Con esto se logra un avance en la productividad y cuidado ambiental sin precedentes en el sector, con reducciones de hasta 90% en el uso de agua y esperdicios mínimos en el resto de insumos.
También, el uso de esta tecnología en el campo implica una reducción en los costos de mano de obra, sin embargo, al mismo tiempo abre oportunidades para su modernización y nuevos modelos de negocio con la compra-renta de estos equipos, haciéndolos accesibles para los pequeños agricultores.
Tecnología desde China, drones en Veracruz
El sentido social de las empresas chinas no se limita solo al beneficio directo de sus
productos y servicios, se trata de una filosofía empresarial que encuentra siempre nuevas
formas de participar en la construcción de bienestar para los entornos donde se desarrolla.
Solo por mencionar un ejemplo reconocido internacionalmente, existe una labor incansable
de empresas de tecnología china en la conservación de ecosistemas naturales en México,
tal es el caso de la reserva estatal de Dzilam de Bravo, en Yucatán.
Ahí la implementación de cámaras trampa y sistemas de almacenamiento en la nube ha permitido monitorear y documentar la fauna de la zona, en especial la rutina de desplazamiento del jaguar, especie emblemática de la selva maya que se encuentra en peligro de extinción.
Esto ayuda a investigadores y autoridades en la conservación de estas especies a partir de la toma de decisiones basadas en evidencia fotográfica.
Biodiversidad y cooperación entre México y China
México y China ejemplo de cooperación
La relación entre México y China es un ejemplo de cooperación económica, cultural y de
desarrollo social a través de la integración de cadenas de valor donde se comparte conocimiento, se generan empleos y se busca el desarrollo sustentable de la región.
Resulta muy importante para nuestro país seguir fortaleciendo vínculos estrechos como este, y por qué no, pensar en un futuro con más relaciones así con otros países, que
propicien nuevas inversiones e impulsen la competitividad.
En tiempos de incertidumbre donde la estructura hegemónica de las superpotencias está en
juego, así como el papel geopolítico de las naciones en vías de desarrollo, las alianzas
estratégicas que México consolide o construya de cero serán fundamentales para conseguir el mejor posicionamiento posible en el tablero del mundo.
Celebrar un año más de diplomacia con China, es celebrar también esa capacidad que siempre hemos tenido como país de adaptarnos a los cambios y estar a la altura de las exigencias que conlleva cada década.
Y es también, una oportunidad para reflexionar que la cooperación internacional y la búsqueda permanente de oportunidades que mejoren nuestra reputación como país en el extranjero, han sido y serán el camino que nos acerque cada vez más a los niveles de prosperidad que todos deseamos.