La política de Estados Unidos para asfixiar a la dictadura de Cuba apretó el nudo como nunca y colocó a México entre dos fuegos. La advertencia de la Casa Blanca es clara: cualquier país que directa o indirectamente suministre combustible a la isla enfrentará impuestos severos sobre sus exportaciones.

En ese escenario surge el nombre de México . Mientras Donald Trump acusa que el país “nutre al régimen” con transfusiones de petróleo, desde el gobierno mexicano se insiste en que se trata de ayuda humanitaria. La diferencia semántica no es menor cuando el castigo anunciado puede traducirse en aranceles que impacten directamente a la economía nacional.

Funcionarios mexicanos reconocen la necesidad de conocer los alcances reales de esta política, ante el riesgo de poner al país en una posición vulnerable frente a su principal socio comercial. La prioridad, aseguran, es evitar la confrontación, mantener el diálogo y explorar vías diplomáticas que permitan apoyar sin provocar represalias.

Una ruleta con pocas opciones

El escenario plantea una disyuntiva incómoda. Por un lado, enfrentarse a la principal potencia económica del mundo; por el otro, sostener una cercanía ideológica con un régimen que arrastra décadas de crisis y aislamiento internacional.

La ruleta ofrece pocas casillas: mantener el respaldo a Cuba y asumir las consecuencias comerciales, o dar marcha atrás, dar certidumbre al propio país y alejarse de regímenes totalitarios que, desde esta óptica, nacieron con los genes del fracaso.

México no puede ocupar el lugar de Venezuela

Analistas advierten que México se encuentra en una posición particularmente vulnerable por su relación histórica tanto con Cuba como con Venezuela . Sin embargo, subrayan que México no puede tomar el lugar de Venezuela como proveedor principal de petróleo para la isla.

Sustituir a Venezuela no es viable ni política ni económicamente. México tiene como principal socio comercial a Estados Unidos , y asumir ese papel implicaría un costo que el país no puede permitirse, especialmente en un contexto de presión comercial y redefinición de alianzas en el hemisferio.

Cuando servir a dos amos deja de ser opción

La incertidumbre pesa. A México no le acomoda que la moneda siga en el aire, ni tampoco la lógica de servir a dos amos, porque en este tablero las cartas ya están echadas.

La cercanía con la dictadura de Cuba , advierten voces críticas, aleja a México de Estados Unidos , en un momento en el que las decisiones no admiten ambigüedades y cada movimiento tiene consecuencias.