El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, lanzó un mensaje contundente tras conocerse el caso de siete menores intoxicados en Huauchinango, Puebla, donde estudios toxicológicos detectaron presencia de fentanilo en una niña de 10 años.

"El fentanilo no distingue" :Embajador de EU en México sobre intoxicación en Puebla

Al señalar que el fentanilo “no distingue entre un adulto y un niño indefenso”, el diplomático puso el acento en uno de los puntos más sensibles del debate: la absoluta falta de control que tiene esta sustancia una vez que entra en circulación ilegal.

Para Johnson, el caso de los menores intoxicados en Huauchinango confirma que el alcance del fentanilo ya no se limita a consumidores habituales o a contextos de tráfico conocidos, sino que puede infiltrarse de manera silenciosa y devastadora en comunidades enteras.

Caso Huauchinango: menores intoxicados y una alerta mayor

De acuerdo con información del Gobierno de Puebla, siete niños de entre 2 y 11 años fueron atendidos en el Hospital General de Huauchinango tras presentar síntomas de probable intoxicación alimentaria, presuntamente relacionada con el consumo de tamales.

Seis de los menores evolucionaron favorablemente y fueron dados de alta; sin embargo, una niña de 10 años permanece bajo vigilancia médica luego de que estudios toxicológicos confirmaran la presencia de fentanilo en su organismo. El hecho encendió las alarmas no solo en el estado, sino a nivel nacional.

Las autoridades sanitarias dieron aviso inmediato a las instancias competentes para iniciar investigaciones y deslindar responsabilidades. La Secretaría de Salud estatal recordó que la autorización y supervisión de la venta de alimentos en la vía pública corresponde a los ayuntamientos, mientras que el gobierno encabezado por Alejandro Armenta aseguró que dará seguimiento puntual al caso y garantizará atención médica integral a los menores.

EU refuerza mensaje contra combate del fentanilo en México

El mensaje de Johnson no solo expresa solidaridad —“Nuestras oraciones están con las personas afectadas y sus familias”—, también refuerza la narrativa de urgencia que Washington ha sostenido respecto al combate a las redes de tráfico de fentanilo.

“Esto refuerza la urgencia de desmantelar las redes que envenenan a nuestras comunidades”, escribió el embajador, en una declaración que coloca nuevamente el tema en el centro de la relación bilateral.

El caso de Huauchinango evidencia que el problema trasciende fronteras y discursos políticos: cuando el fentanilo aparece en el organismo de una menor, la discusión deja de ser abstracta. Se convierte en una alerta directa sobre la vulnerabilidad de las comunidades y la necesidad de coordinación efectiva entre autoridades locales, estatales y federales, así como entre México y Estados Unidos.

Mientras continúan las investigaciones, el mensaje es claro: el fentanilo no discrimina, no espera y no perdona.